¿A quién
le importa
el nombre?
Relatos
hiperbreves,
microcuentos, cuentos
breves. Disquisiciones
teóricas aparte, parece
que el microrrelato
tiene hoy una identidad
y una tradición
propias. Las nuevas
tecnologías, sin duda,
han contribuido a
su expansión. Irene
Andrés-Suárez, que
acaba de publicar
“Antología del
microrrelato español”
(1906-2011), exige
al micro que sea
hiperbreve y que
cuente una historia”.
Fernando Valls, otro
de los teóricos del
tema, coincide: “Un
microrrelato es en
esencia un texto
narrativo brevísimo que
cuenta una historia,
la cual necesita ser
tratada en esa estricta
dimensión”. Hagamos
caso a los clásicos
cuando decían eso
de que la brevedad
es la madre del ingenio, nos recuerda
Clara Obligado en la
antología “Por favor,
sea breve”. Vale, ¿pero
cuánto de breve? Desde
una línea a tres páginas.
No hay consenso. Pero
ojo, cuando escribamos
un microrrelato
evitemos la “fast
fiction”, en la que
prima la improvisación,
nos aconseja
Francisca Noguerol.
Esta profesora
recomienda al
escritor que
se tome su
tiempo y
guarde el
texto en
el cajón
hasta una
revisión
posterior.
Las prisas
no funcionan
nunca, tampoco
en los microrrelatos.
Algunas pistas.
“Un microcuento
no es una
anécdota, ni una
greguería, ni una
ocurrencia. Como
todos los relatos, tiene
planteamiento, nudo y
desenlace, y su objetivo
es contar un cambio,
cómo se resuelve
el conflicto que se plantea en las primeras
líneas”, reza uno de
los principios del
decálogo para escribir
microrrelatos de la
Escuela de Escritores,
una interesante
guía para quienes se
enfrenten al género.
En el microrrelato todo
debe estar medido al
milímetro, desde el
título hasta el final. Se
trata de una literatura
escrita siempre al
filo de la navaja, dice
Clara Obligado. De
ahí la importancia
de la elipsis, lo que
no se cuenta. En
el microrrelato,
sostiene Andrés
Suárez, “lo que
se silencia,
lo que se
sugiere y
presupone
tiene un
peso mayor
de lo que
se dice o
muestra”.
La escritura de
microrrelatos se
adapta bien al género fantástico y humorístico.
Sirva de ejemplo este
de Andrés Neuman,
titulado “Novela de
terror”: “Me desperté
recién afeitado”. O
este otro de Beatriz
Martínez Manzanares,
titulado “Trasplante”:
“Mi corazón te espera,
es lo único que queda
de mí, estoy dentro de
otra. Búscame”. Que
los “realistas” no se
echen para atrás, que
el realismo también
tiene cabida, como en
“Cuenta atrás” de Ángel
Oleoso: “Siete decenios.
Seis trabajos. Cinco
infidelidades. Cuatro
operaciones. Tres hijos.
Dos latidos. Un suspiro”.
ES TU TURNO...
¡PARTICIPA EN TWITTER!
Ahora ha llegado tu turno: participa en nuestro
concurso de microrrelatos en Twitter. Síguenos
en @Mujerhoy y manda tus historias
añadiendo la etiqueta #mhrelatos. Un
jurado compuesto por prestigiosos escritores
seleccionará los mejores relatos, que serán
publicados en Mujer hoy en el mes de
septiembre. Además, los cinco
relatos ganadores recibirán un
lote de libros.