¿Por qué escribir?
La necesidad de contar historias es tan antigua como la humanidad (las pinturas rupestres son un ejemplo). Ya en el mundo moderno, ante la inevitable pregunta de por qué escribir, los autores han aportado distintos argumentos. Hay quien disfruta escribiendo y también quien sufre. "No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor cuando no lo hago", tercia Paul Auster. Hay quien escribe por aburrimiento, vocación o necesidad vital. "La infelicidad del hombre se basa en una sola cosa, que es incapaz de quedarse quieto en su habitación", afirmó Pascal. O incluso por necesidad económica, como Antón Chéjov, que empezó a publicar relatos para pagarse los estudios de Medicina y mantener a sus padres y hermanos. Y siempre será algo que hagamos con libertad. "Escribir es a menudo un trabajo difícil, pero nadie está obligado a hacerlo", asegura Richard Ford.
¿Qué necesitamos?
Borges dijo que, más que escritor, él era un gran lector. Se vanagloriaba además de no haber leído muchos libros sino de haberlos leído muy bien. Me contaba una amiga escritora que algunos alumnos de su taller literario se quejaban de que en sus clases se leía demasiado. Ella puso cara de póquer: es como si un futuro cirujano dijese que le aburren los quirófanos. Supuesto, pues, el gusto por la lectura, la falta de tiempo no es excusa. El tiempo sólo marca la cantidad de páginas que escribimos, no su calidad. Virginia Woolf hablaba en un ensayo de la necesidad de un cuarto propio para escribir. Sin embargo, algunos autores trabajan en condiciones insólitas. Faulkner escribió "Mientras agonizo", en una planta de energía eléctrica. Allí tenía la "tranquilidad" y la soledad que quizás no encontraba en casa. El argentino César Aira ha contado en varias ocasiones que escribe en un tranquilo café del barrio de Flores. A mano, a máquina, con ordenador, cada uno tiene sus manías. La tecnología ha ganado la batalla, aunque algunos autores, como Javier Marías o el citado Auster, se resisten a prescindir de su máquina de escribir.
¿Cuándo es demasiado tarde para escribir?
La respuesta, obvia, es nunca. Y para apoyar esta afirmación, lo hago de la mano de Victoria Nelson, autora de "Sobre el bloqueo del escritor" (Península, 1997), un libro de lectura obligatoria (desde aquí pido su reedición, por favor) no solo para autores consagrados que hayan sufrido un parón creativo, sino también para quien desee iniciarse en la escritura. "La mentalidad del demasiado tarde es un sentimiento insidioso que se introduce a la perfección en el bloqueo del escritor. Sin embargo, la gente es tan propensa a creer que ha perdido el barco cuando tiene 23 o 30 años como cuando tiene 73".
¡PARTICIPA EN TWITTER!
Durante cinco semanas te daremos las claves para convertirte en una "cuentista" consumada. Aprovéchalas, participa en nuestro concurso de microrrelatos Twitter y gana lotes de libros. Para saber más, síguenos en twitter y manda tus relatos con el hashtag #mhrelatos.