Las áridas tierras del desierto Josua Tree, California, son el
escenario escogido para presentar la colección primavera-verano 2012 de
Bershka. Una colección en la que predominan colores ácidos y flúor, y en la que la innovación se aplica en tejidos con acabados muy trabajados, como
gastados por el sol y en tonalidades degradé tipo tie-dye.
La apuesta de esta colección es la transformación y renovación de
estilos y patrones clásicos, tejidos técnicos mezclados con algodones y
lavados.
Las camisetas, con volúmenes
generosos y estampaciones que
parecen pintadas a mano ocupan un
lugar destacado en armarios y
maletas. Vestidos de gasa con
escotes inesperados donde
predominan los tonos pastel.
Gran
apuesta por los pantalones de
raso, que dejan entrever una
tendencia pijama la cual estará
vigente como código casual esta
temporada. Las americanas de
cuellos ligeramente cortados se
arriman a pantalones cortos que parecen confeccionados a partir de
pañuelos de seda estampados.
El dénim se reinventa y se combina con tejidos de popelín
en camisería. También se le aplica la blonda y el bordado suizo en
tonos naturales. El teñido de tie-dye muy de moda en los 80’s se
reinventa en prendas con aplicaciones de lentejuelas y pedrería.
Los accesorios resultan clave para un look diez: gorros de paja con efecto tie-dye, pañuelos de gasa, cinturones trenzados y mochilas en algodón para llevar contigo todo lo imprescindible.
En la línea de calzado, destacan los zapatos de salón con plataforma
y hormas voluminosas. El vinilo transparente ribeteado en flúor es el
protagonista en bailarinas y sandalias. La colección avanza y
evoluciona a lo largo de la temporada mezclándose con el metal, dando
un aire rockero a los looks.