Muchos pensaron que, lo que asomaba de la boca de Ryan Lochte al subirse al podio a recoger su primera medalla de oro, la de los 400 metros estilos -esa carrera en la que el gran Michael Phelps se quedó sin metal-, no era nada más que un aparato dental.
Pero no. Lo que Ryan -uno de los chicos más 'sexys' de la villa olímpica- lucía en su boca era tan brillante como la medalla que acababan de colgarle al cuello no era otra cosa que un 'grill', una pieza metálica de joyería. Y el nadador lo explicaba así a la BBC nada más bajarse del podio: "Ese es mi 'grill' y lo uso cuando subo al podio. Es una forma de mostrarle a todos mi personalidad".
Es cierto que no es la primera vez que se sube a recoger una presea con los dientes recubiertos. Pero no menos cierto es que ni en las otras ocasiones el planeta entero estaba pendiente de su sonrisa ni había lucido un 'grill' tan patriótico: piedras preciosas de los tres colores de la bandera nacional, rojo, azul y blanco, confeccionado exclusivamente para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Pero tras ganar la plata en los 200 metros estilos -en los que fue pulverizado por Michael Phelps, el prodigio con Síndrome de Marfan-, no recogió su premio demostrando su estilo de 'hip-hopero'. Quizás ahora tenga que salir a explicar por qué tras una de las pruebas sí, y en otra no. ¿Solo muestra su carácter cuando el metal es oro?
Los 'grill' se pusieron de moda en los años 80 como parte de la estética 'bling' de los raperos. Los hay de quita y pon -lo más recomendable, sobre todo por motivos de higiene, para evitar que la comida se quede acumulada entre la pieza y el diente-, pero también hay quien opta por el 'grill' fijo.
Lochte no es el único personaje conocido que ha enseñado dentadura customizada. Lady Gaga, Rihanna para rodar el vídeo 'You Da One', Miranda Kerr en 2008 para un desfile de Baby Path, Lana del Rey, Kesha o Keny West han lucido este accesorio. Ponerse un 'grill' -que también se conoce con el nombre de 'grillz', es un signo de ostentación.