Katie Holmes llegó al teatro Music Box en Nueva York para estrenar su nuevo show de Broadway 'Dead Accounts'. Muy nerviosa y expectante, la actriz fue recibida entre aplausos y vítores por los fans que se agolpaban a la entrada del teatro.
Sorprendentemente en 'Dead Accounts' hay un paralelismo con su vida privada, pues se habla de relaciones rotas, mucho dinero, religión y divorcio.
Holmes da vida a Lorna, una mujer frustrada de Ohio que tras una relación fracasada, se marcha a vivir de nuevo con sus padres. Allí todo transcurre sin alteraciones. Lorna intenta desesperadamente luchar contra el aburrimiento hasta que un día su hermano Jack se presenta sin avisar y de repente todo cambia: emoción, ruido, cerveza, pizza y helado. Pero Jack trae consigo un secreto oscuro que finalmente terminará por sacudir a la familia cuando sale a la luz.
Una vez que concluyó la entrega de la producción de Broadway, tanto la actriz como todo el equipo de producción, salieron a celebrar la buena acogida que la obra había tenido ante el público a un lujoso restaurante en Nueva York, 'Gotham Hall'.
Para tal ocasión, la actriz eligió un ceñido vestido estampado en tonos suaves de mangas anchas, cinturón negro y botas negras altas, junto a una cartera de mano amarilla. Una vez más Katie Holmes volvió a demostrar que el traumático divorcio de Tom Cruise, está más que superado y que está muy centrada en su hija y su trabajo.