Poco a poco, sin llamar la atención y a base de mucho trabajo, Michelle Williams ha conseguido hacerse su merecido hueco en el mundo del cine. Nominada dos veces al Óscar a la mejor actriz y una a la mejor actriz de reparto, la actriz se ha convertido además en una de las más sorprendentes sobre la alfombra roja. Sorprendente porque lo mismo la vemos enfundada en un Dior o un Chanel, que en un diseño de su amiga Victoria Beckham, o con un sencillo vestido de H&M como con el que acudió a los premios Bafta de 2012.
Y es que, tanto en sus estilismos como en sus trabajos, no hay duda de que la máxima de Michelle Williams es la discrección. El blanco y el negro son sus principales apuestas, en vestidos mini para los actos de día, y tan solo alterados con algún que otro color como el rojo o el morado para la noche.
Su corte de pelo pixie adornado con alguna diadema y maquillajes suaves y ligeros completan sus looks de alfombra roja por los que ya ha conseguido más de una vez colarse en la lista de las más elegantes.