Todos sabían que la diseñadora e hija del exbeatle Paul McCartney se había encargado de la ropa de la delegación británica para los Juegos Olímpicos. Por eso, durante la inauguración, todos los ojos esperaban la salida de los ingleses para afinar la mirada ante el trabajo de Stella McCartney, sin olvidar que también desfilaban Armani, Prada, Ralph Lauren... También había atención para España, con su criticado uniforme de la firma Bosco.
Ante la aparición de los anfitriones: horror. ¿Son astronautas? Las redes sociales bullían con el desfile de los deportistas y su extravagante atuendo. No pasaban desapercibidos con un «total look» en blanco y detalles dorados en los cuellos. Un aspecto demasiado deportivo para un acto más elegante (o «posh», como dirían ellos) arruinado con unos pantalones piratas y unas bomber. Alguno de los deportistas incluso se cerró la cremallera hasta arriba para no mostrar ese amplio cuello dorado que deslumbraba al público.
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