Si hace unas semanas celebrábamos la gala de los Grammy coronando a Adele como clara triunfadora y con un auténtico esperpento de alfombra roja, los Brit Awards no iban a ser menos. La ceremonia de entrega de los premios de la música británica tuvo esos mismos ingredientes principales, a pesar de que los invitados no eran los mismos y que hubo alguna que logró (por los pelos) salvarse de la criba.
Kylie Minogue con un palabra de honor azul de Yves Saint Laurent fue lo único salvable de la noche, no como Rihanna, que a pesar de lucir un impresionante modelo marrón y dorado de Givenchy no logró sacarle ningún partido a su vestido. La cantante, que ganó el premio a la mejor artista inernacional, aprovechó para hacer oídos sordos sobre su posible reconciliación con su ex pareja, Chris Brown.
La cantante Nicole Scherzinger tampoco quiso perderse la entrega de los Brit Awards y para la ocasión escogió un escotado vestido color limón de Versace, poniendo la nota sexy de la alfombra roja junto a Jessie J, que dejó con la boca abierta con un transparente vestido rojo de Falguni & Shane Peacock.
Lana del Rey, ganadora del premio a la mejor artista revelación extranjera, subió al escenario del O2 arena con un diseño rojo de Vivienne Westwood, color que también escogieron las cantantes Christina Perri y la ex Spice Girl, Emma Bunton.
La más discreta de la noche fue, como es habitual, Adele, que recogió sus premios al álbum del año y mejor artista femenina ataviada con un vestido negro de mangas semitransparentes de la colección de Burberry.