Poca espectacularidad se ha podido ver sobre la alfombra roja desplegada en el hotel Beverly Hilton de Los Ángeles. Estilismos que nos han dejado fríos, y otros que simplemente merecen quedarse en el olvido. Entre ellos, el de
Julianne Hougho, convertida en un cisne con un llamativo diseño de Monique Lhullier; Lucy Liu, que patinó con un floreado modelo de Carolina Herrera; o el de la siempre extravagante Helena Bonham Carter, fiel a su estilo con vestido de encaje negro, clutch en forma de labios rojos y aspecto desaliñado.
Tampoco acertaron con sus elecciones Rosario Dawson, con un color pastel poco favorecedor para su tono de piel; Salma Hayek, tan exuberante como de costumbre; o Ariel Winter y su Valentino estampado.
Las que sí nos han convencido han sido Emily Blunt, una de las más elegantes de la noche con un diseño de Michael Kors; Helen Hunt, correcta con un diseño brillante y un favorecedor peinado; Anne Hathaway, sencilla y discreta con un modelo blanco de Chanel; y Naomi Watts, recatada aunque muy sofisticada gracias a su elección de Zac Posen.