Ah, Pretty Woman. Ese cuento de hadas moderno que arrasa cada vez que lo ponen por la tele. ¡La sonrisa y la naturalidad de la prostituta buena Julia Roberts! ¡El misterioso encanto del ricachón solitario Richard Gere! Y sobre todo, la historia: príncipe rescata a Cenicienta en versión para adultos.
Pues bien, al actor americano no le gusta Pretty Woman. Es más, ha confesado que la considera la peor película de su filmografía. Le parece una comedia romántica tonta.
Bueno, tonta o no, sí hay una parte de las declaraciones de Gere que me parece muy interesante: “Hizo que ese tipo de hombres parecieran atractivos, lo cual estuvo mal”.
La película es de 1990, y “ese tipo de hombres” son los altos ejecutivos y los banqueros, que por aquellos años parecían lo más.
Recuerdo pasear por la parte baja de Manhattan en agosto de 2001 y alucinar no solo con el tamaño de las Torres Gemelas, sino también con el trasiego de yuppies. Era como estar metida en una escena de la película Wall Street. Había un gimnasio cuyo interior se veía desde la calle y las cintas de correr tenían pantallas con los resultados de la Bolsa.
Evidentemente, los aprendices de Mario Conde de aquellos años resultaban sexys por lo mismo que Richard Gere en Pretty Woman: sibaritas, poderosos, forrados de dinero. Dispuestos a sacar la visa del bolsillo a cada momento para satisfacer cualquier capricho de su princesa. Lo que pasa es que Gere, además, era guapo.
Ah, sí, qué tentador... pero al final, yo creo que si la peli hubiera sido más larga hasta Julia Roberts se habría dado cuenta de que quizás no había amor verdadero tras la fachada de su héroe.
No estaría mal una segunda parte ambientada en 2008, el año en que todos esos tiburones made in Wall Street se cargaron el sistema financiero. Os recomiendo el documental Inside Job, donde se les muestra sin careta: colecciones de jets privados, kilos de cocaína, facturas de supuestas reuniones de trabajo en burdeles (de lujo, claro)... ufff.
Richard, ¡qué razón tienes!