Al final de tu carta te preguntas: “¿Por qué cambió todo?”. Sin embargo,
parece que no ha cambiado nada en tu forma de vivir la relación amorosa.
Dices que siempre te has sentido poco querida y ese “siempre”
remite a tu infancia. ¿Cómo es la relación con tus padres? ¿Qué imagen tienes
de ti misma y cómo crees que se formó? Tu pasado sigue pesando mucho
y no te deja organizar una relación en la que no te sientas sola o criticada.
Quizá la opinión de los demás pesa demasiado sobre ti.
En cualquier caso, no
parece que hayas elaborado las razones de tu primera ruptura, lo que puede
estar influyendo en la forma en que vives tu relación actual. Da la impresión
de que no puedes dejar
nada atrás. Además, te haces
responsable de todo lo
que pasa, como si estuviera
en tu mano resolverlo.
QUIZÁ TENGAS una
imagen de ti demasiado
exigente, que no te
permite disfrutar de lo
que tienes y valorar lo que
has conseguido. Es lógico
que tu pareja no entienda
lo que te pasa; tampoco
entiendes tú las razones
de tu depresión. Ninguna
relación es igual a otra, lo
que sí es cierto es que la idealización del principio tiene que dejar paso a una
forma de amor en la que se reconozcan las dificultades del otro y las propias.
Tu pareja te quiere dar cosas, pero tú no puedes recibir lo que te ofrece.
Hay conflictos inconscientes que no te dejan disfrutar. Cuando hablas
de que sois “dos escarmentados del amor”, estás diciendo que no podéis
amaros porque no vais a cambiar vuestra forma de vivir ese sentimiento. Sin
embargo, eso es algo que se puede hacer cuando se elabora psicológicamente
lo que ata al pasado. Como me cuentas en tu carta, que no tenemos espacio
para reproducir completa, has tenido el valor de buscar tratamiento para vivir
la relación de pareja de otra forma. Te deseo suerte