Tengo 30 años y una vida que considero afortunada: pareja, trabajo y amigos. El problema viene con mis padres. Mi padre nos pegaba a mi madre, a mi hermana y a mí cuando éramos niñas. No recuerdo cuánto y prefiero no recordar por qué (porque se me caía un vaso, porque le despertaba de la siesta), pero lo hacía. Cuando todo esto sucedió, éramos unas niñas. A veces, incluso llegué a pensar que me lo merecía porque me he sentido muy culpable. Otras deseé que se muriera porque ya de muy pequeñita, cuando pegaba a mi madre, era como si no viera otra solución (lo siento). A veces, intentaba comprenderle, ha sido un hombre con muchos problemas económicos, familiares y sociales. Me sigo preguntando por qué, sigo pensando qué hice/hicimos para merecernos eso. A los 17 años dejó de hacerlo. Siempre fuimos buenas hijas, buenas estudiantes, etc. En el fondo, solo demandábamos más afecto por parte de ellos. Las dos, mi hermana y yo, consideramos un punto de inflexión en él, cuando nos pagó los estudios post-universitarios. Mi hermana pensó que si se lo perdonaba todo, tal vez de alguna forma se lo agradecería. Sin embargo, creo que lo que últimamente ha trastornado a mi padre ha sido que las dos hayamos conseguido buenos trabajos. Yo creo que ni él es consciente. Ellos se llevan mal con toda la familia. Nosotras hemos intentado comprenderles, ayudarles. No aceptan a mi pareja.
El odio que me tienen, lo mal que hablan de mí, lo poco que me comprenden y me quieren, me duele en el alma. Ellos nos echan en cara que quieren hacer su vida, que están muy tranquilos y que solo venimos a molestarlos. Nosotras sufrimos mucho con sus palabras. Él nos ha dicho que si tiene problemas económicos es por nuestra culpa, porque nos financió los estudios. Y eso que mi hermana y yo le hemos dejado dinero sin decir nada.
Hemos sido buenas hijas. Yo quiero estar tranquila con mi forma de ser y no tengo ningún problema en mi vida, salvo este, el de mi familia que me está machacando.
Para mí, un paso hacia el cambio ha sido contárselo a mi novio. Esto le ha hecho entender muchas cosas de mi personalidad. Por otro lado, creemos que el superarlo pasa por distanciarnos de ellos, ser conscientes de que se van a perder toda nuestra vida (y nosotras la suya desde ahora) y aceptar la situación, aceptar que son así, injustos por naturaleza y desde siempre con sus hijas, y dejar la rabia, la incomprensión y el dolor a un lado. A pesar de nuestro propósito, cuesta.
M.
Tu historia emocional en relación a tus padres es difícil y conflictiva, pero te doy la enhorabuena porque, a pesar de ella, tienes una gran capacidad reflexiva y has conseguido muchas cosas. Ahora sería bueno que, como dices al final, te distanciaras de ellos, sobre todo internamente. Tu infancia tiene aspectos que han podido quedar en ti de forma traumática. Eres tú la que necesitas poner palabras a todo ello y elaborarlo para salir del patológico ambiente que tus padres organizaron entonces. Has tratado de entenderlos, pero con el insistente deseo de que fueran diferentes y al final tuvieran algo de lo que a ti y a tu hermana os hubiera gustado. Y esto es imposible, pero no sólo porque no quieran. Tus padres están enfermos, tienen muchos conflictos psicológicos y apenas se han podido hacer cargo de la labor paterna y materna. Gozando con ese victimismo en el que parecen instalados, sus problemas inconscientes les ha colocado en un lugar muy infantil, egoísta y nada generoso con vosotras. No tienen recursos psicológicos para cambiar y no van a poder darte lo que quieres, porque además no reconocen tener conflictos. En lugar de hacerse cargo de sus problemas, os echan la culpa a vosotras. No te reconocerán lo que hagas por ellos porque les parecerá normal. Da la impresión de que, pese a los esfuerzos racionales que llevas a cabo, sigues esperando que sean de otra manera, que cambien, como si tuvieran esa posibilidad. Y no es así. Sois vosotras, tú y tu hermana, las que podéis cambiar, revisando todos los conflictos que habéis vivido. Como dices, es posible que te sientas culpable de muchos deseos que has podido tener hacia ellos, incluso por tu actitud un poco desafiante cuando eras una joven y que constituía una respuesta a su falta de reconocimiento. A tus padres les va el machaque, así que déjalos, pero tú no lo hagas contigo misma, porque has conseguido muchas cosas. Si no aceptan a tu pareja, ellos se lo pierden. En cuanto a ti, tendrás que aceptar que no puedes compartir todas tus cosas buenas con ellos. Tendrías que estar orgullosa de ti misma, de lo que has conseguido. Debes aprender a mirarte como eres y no quedarte enganchada a la posibilidad de que ellos cambien su mirada hacía ti. No pueden, son unos enfermos, infantiles, difíciles e injustos debido a la estructura de su psiquismo. Sin embargo, tengo que decirte que, si os pagaron los estudios, también sería porque en cierta medida confiaban en que los sacaríais adelante, aunque sean incapaces de reconocer que el mérito es vuestro y se lo quieran adjudicar. Incluso puedan estar envidiosos de lo que vosotras habéis conseguido y ellos no. En algún momento también estarán orgullosos, aunque no lo puedan reconocer.
Tienes que aprender a aceptarles como son, comprendo que es difícil, pero eso te ayudará revisar tus deseos y a aceptar que algunos son imposibles. Has de intentar que su machaque no se cuele en tu vida. El distanciamiento interno de ellos puede hacerte bien. Tendrías que revisar lo poco que podéis compartir y la libertad que podéis ganar si no les hacéis demasiado caso. Tienes deseos de entenderte y eso me parece muy bien. Cuando dices que tienes vacío emocional de falta de cariño y culpabilidad, escucho las dificultades para elaborar tu historia y distanciarte internamente de todo lo que has vivido y crear una nueva vida con tu novio, una vida que no dependa tanto del pasado. Si lo consideras podrías acudir a un tratamiento para elaborar tu historia y liberarte de su peso.
LA PALABRA, EL DESEO INCONSCIENTE
El surgimiento de un deseo inaugura el psiquismo y se convertirá en el motor de nuestro aparato psíquico. El deseo hace vivir al ser humano y lo dirige hacia la búsqueda de la afirmación de sí mismo, de su creatividad y de su potencia como adulto. Empuja a la persona a realizar lo que es más importante para ella y, cuando falla la realización, aparece la angustia, que se transforma en un síntoma que hace sufrir.
El síntoma expresa el desacuerdo entre lo que se es y lo que se quiere ser. Es una protesta porque algo importante no puede ser escuchado. El deseo es inagotable y no se satisface del todo nunca, empujándonos a vivir porque en sus realizaciones parciales encontramos placer.
Mediante el deseo canalizamos la energía psíquica. Su destino es ser reconocido, ser escuchado y, por lo tanto, verbalizado, pues siempre está a la búsqueda de palabras para poder nombrarse. Es la fuerza que empuja nuestros sueños y guía nuestros pasos. Cuanto más dispuestas estemos a escucharlo, más dueños seremos de nuestra vida.