1. La contaminación influye.
Las personas con mayor
acumulación en el organismo
de unos contaminantes
llamados compuestos
orgánicos persistentes
(COP) tienen el triple de
riesgo de padecerla. Los COP
provienen de los residuos industriales y los pesticidas
agrícolas y llegan a nosotros
a través de los alimentos.
2. Necesitas sol. Sobre todo
si te sobran unos cuantos
kilos. La combinación de
obesidad con niveles bajos
de vitamina D en sangre
supone un riesgo mayor de
resistencia a la insulina que
cualquiera de esos factores
por separado. Esta vitamina,
que obtenemos tomando
el sol, se acumula en los
tejidos adiposos perdiendo
así su disponibilidad. Por
este motivo, las personas
con sobrepeso tienen más
posibilidades de tener bajos
estos niveles.
3. Para prevenir, pesas.
El entrenamiento con
pesas ayuda a prevenir la
diabetes tipo 2, aunque de
momento este dato solo se
ha comprobado en hombres.
Se calcula que practicar este
ejercicio durante media hora
al día, cinco días a la semana,
reduce el riesgo de padecer
diabetes en un 34%.
4. Perjudica tu salud
sexual. La diabetes afecta
a la sexualidad femenina
porque provoca cambios
en los tejidos urogenitales,
que afectan a la lubricación
y alteran la respuesta de la
excitación sexual.
5. Fumar es un riesgo. El
tabaquismo favorece la
aparición de la diabetes
tipo 2, tanto en los
fumadores como en quienes
les rodean. Las mujeres que
fuman más de dos cajetillas
al día son las que tienen
mayores probabilidades de
desarrollar la enfermedad,
seguidas de aquellas que han
dejado de fumar (un 12%
más) y las afectadas por el
tabaquismo pasivo.