La polémica
La aparición en Inglaterra de lasañas y hamburguesas de ternera, en las que aparecían trazas de carne de caballo –algunas con rastros de fenilbutazona, un antiinflamatorio utilizado en animales, pero que está prohibido en los que se destinan al consumo humano– ha provocado la alerta en Europa y ha generado dudas entre los consumidores. Susana Santiago, profesora del departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Universidad de Navarra, nos las resuelve.
¿Es peligroso consumir carne de caballo?
Comer este tipo de carne no implica, en sí mismo, ningún riesgo. Desde el punto de vista nutricional es muy saludable: es rica en hierro, magra (100 gramos aportan unas 100 kcal) y baja en colesterol (menos de 20 mg/100 g). Eso sí, tiene un elevado aporte de purinas, por lo que las personas con altos niveles de ácido úrico deberían limitar su consumo.
¿Es razonable el temor a la fenilbutazona?
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha ordenado controles para detectar el ADN de caballo y la presencia de felinbutazona que, en casos severos, podría ocasionar trastornos sanguíneos, como la anemia aplásica.
¿Existe motivo
de alarma en España?
Tal y como afirma la Agencia Europea, con la información que se maneja hasta la fecha, no se trata de un problema de seguridad, sino de un fraude alimentario. Según la profesora Susana Santiago, esto significa que “el problema no está en la carne de caballo en sí, que es legal y puede consumirse sin problema, sino que no se indicara correctamente en el etiquetado”. Hasta el momento, la retirada de algunos productos del mercado español responde a estas irregularidades en las etiquetas, no a riesgos para la salud.
¿Cuál es el riesgo de un incorrecto etiquetado?
“No informar adecuadamente al consumidor, le impide descartar alimentos por motivos salud, para evitar alergias o, incluso, por razones ideológicas o religiosas”, explica Susana Santiago. El reglamento requiere que, además de la información nutricional, se indique el país de origen de las carnes y la posible presencia de sustancias o ingredientes potencialmente alergénicos.