1. Facilita tu tránsito
Llena tu depósito de fibra incorporando a tu desayuno ciruelas (hasta 16% de fibra). Otro buen aliado matutino es el kiwi, que además aporta mucha vitamina C, que evita que te resfríes, y actinidina, que favorece la digestión de las proteínas de la carne y la leche. Una opción menos ácida es la humilde manzana, que te ayudará a digerir con facilidad las recetas de la abuela más contundentes, gracias a su capacidad para estimular la secreción de las glándulas salivares.
2. Evita la acidez
Si el ardor te arruina las veladas, sigue estas reglas: come más proteínas que grasas y elige carnes blancas y pescados; consume los platos templados y huye de las bebidas muy frías o muy calientes; no consumas bebidas gaseosas y cocina con aceite de oliva. Alimentos prohibidos: menta, ajo, cebolla, chocolate y verduras que facilitan la creación de gases como la coliflor o el repollo. Y espera al menos dos horas antes de acostarte.
3. Desínflate
Para ello, a lo mejor tienes que eliminar de tu dieta la lactosa. El 72% de los profesionales de la salud afirman que la mayoría de las molestias gastrointestinales se deben a la intolerancia al azúcar presente en la leche. Se estima que más del 40% de la población española padece en algún grado esta intolerancia, pero la mayoría no lo sabe. Si entre media hora y tres horas después de haber tomado lácteos te inflas, prueba los derivados sin lactosa.