Si eres una adicta al “steak tartar” o a las hamburguesas vas a tener que replantearte tus hábitos. Según un estudio realizado por los investigadores de la Universidad de Harvard (EE.UU.) los seres humanos estamos adaptados biológicamente para obtener ventajas de pasar el tiempo entre fogones, o lo que es lo mismo, nuestro organismo consigue extraer más energía de la carne cocinada que de la carne cruda. Y no olvidemos que comemos, solo y exclusivamente, para conseguir las calorías que nuestro cuerpo necesita “quemar” a lo largo del día.
Para comprobar su teoría los autores del estudio alimentaron a dos grupos de ratones durante más de 40 días con una dieta basada en carne o patatas preparadas de cuatro formas: todos los alimentos crudos e intactos, crudos y machacados, simplemente cocidos y cocidos y machacados. En el transcurso de los días, controlaron los cambios en la masa corporal de cada ratón y observaron cuánto utilizaban la rueda de ejercicio de su jaula. Los resultados mostraron claramente que la carne cocida aportaba más energía que la carne cruda. Por lo tanto, si eres una carnívora incapaz de renunciar a tu ración semanal de filetón, por lo menos, cocínalo.