1. Te roba espacio de estar sola
El tiempo de gimnasio o entrenamiento es también un momento para estar a solas contigo. Muchas veces compartir ese rato con la pareja, supone no concentrarse en uno mismo. Los preparadores físicos dicen que el tiempo de entrenamiento debe considerarse también un momento de meditación sin demasiadas distracciones alrededor. La mente y el cuerpo deben conectar del todo.
2. Competir entre vosotros te puede lesionar
Muchas mujeres se sobrecargan en el entrenamiento, levantando demasiado peso o corriendo a una velocidad muy alta, tratando de estar a la altura de su compañero. Según los entrenadores, lo natural es competir, por eso hacer coincidir tu pareja de gimnasio con tu compañero de cama suele ser un desastre.
3. Tu pareja puede influir en el entrenamiento que eliges
Solo disfrutarás y harás bien los ejercicios que te gusten y elijas por ti misma. Casi nunca vas a escoger el mismo deporte que tu pareja, sois personas diferentes. Mientras más disfrutes de tu entrenamiento mejores resultados vas a conseguir, así que hacer una buena elección es importante y es tentador dejarse arrastrar para estar acompañado en el gimnasio.
4. Es más difícil que consigas personalizar tu entrenamiento
Si te entrenas a solas puedes definir mejor tus objetivos, quizás sea perder peso o fortalecer determinadas zonas del cuerpo, y poner en marcha ejercicios específicos para conseguir tus metas. Esto será más difícil de diseñar si vas al gimnasio con tu pareja, si tienes que adaptarte a su ritmo o él al tuyo.
5. No podrás cambiar de idea en el ultimo minuto
Ibas a clases de Yoga pero has llegado al gimnasio y te apetece más Spinning. Si vas sola, no pasa nada. Cambias una clase por otra. No es tan fácil cambiar de planes tan rápido cuando se vive en pareja, ni siquiera en el gimnasio.