“Noches de desenfreno...mañanas de Ibuprofeno”. Así es el
nombre de un grupo de Facebook y un lema al que muchos se suscribirían por estos días después del desenfreno de las fiesta navideñas y celebraciones de fin de año.
La resaca es ese estado que todos podemos pronosticar pero
que casi nunca conseguimos evitar. Según los autores de una
investigación realizada en la Universidad de Boston, entre un 25% y
un 30% de la población es inmune a ellas, “población resistente” la
llaman los científicos. El resto, no tiene esa suerte.
Seguramente le serán más familiares los síntomas clásicos que
describen los expertos. Veamos, un dolor de cabeza punzante,
náuseas, cansancio, sed y mareo. Si la resaca es grave, el sujeto
estará sudoroso, sus manos estarán temblorosas y su pulso
cardíaco, acelerado.
A todos estos síntomas físicos en algunos casos suelen añadirse otros
tormentos espirituales, sentimientos de culpa y vergüenza (casi
siempre al mirar los mensajes enviados), depresión profunda ante
cualquier nimio acontecimiento adverso y la determinación (casi
siempre flexible y pasajera) de que esta vez será la última.
Según los manuales sobre el asunto (que los hay), la resaca
comienza unas horas después de dejar de beber. Las indiscutibles
ventajas del alcohol (encanto social, facilidad para entablar
conversaciones interesantes de cualquier tema y con cualquier persona disponible o habilidad inesperada para hablar con fluidez casi todas
las lenguas) pasan factura. El alcohol nos deshidrata e incrementa la
cantidad de orina que produce el organismo. Se estima que cuatro
copas nos hacen producir más de un litro de orina en pocas horas.
Además, el estómago se irrita, genera más sustancias ácidas y se
genera acidez estomacal.
Por otra parte, el alcohol altera los ritmos circadianos, y aunque
caigamos en la cama como piedras es muy probable que al poco
tiempo nos hayamos despertado y estemos vagando por la casa con
una sensación cercana al jet lag. Como si fuera poco, los excesos
de alcohol reducen los niveles de azúcar en sangre y te hacen sentir
hambriento, débil y enfermo.
No es de extrañar la multitud de remedios de toda naturaleza que se
adjudican la capacidad de curar o evitar la resaca. Desde tomar una
cucharada de aceite de oliva antes de beber, lo cual, dicen, prepara
al hígado para metabolizar con más eficiencia lo que se le viene
encima, hasta beber un litro de agua con un par de Ibuprofenos al
volver de fiesta.
El método de la KGB
Existen pastillas anti resaca con cierto predicamento histórico,
como la creada para los agentes de la KGB soviética (ellos solían
beber cantidades abundantes de vodka para sacar información a
espías potenciales, y la resaca –dicen- era un efecto colateral de
su trabajo). La pastilla se llama RU-21 y supuestamente está hecha
en Rusia con componentes naturales.
Se hizo muy popular entre los
actores de Hollywood, “obligados” a asistir a interminables fiestas y a estar perfectos al día siguiente y listos para rodar, sin tener
los ojos rojos ni la lengua torpe. Según el prospecto, la píldora RU-21
deja que te emborraches pero borra todos los efectos de la resaca.
Según sus fabricantes, su principio activo impide que el alcohol
sea transformado por el organismo en acetaldehído, el compuesto
que desencadena la intoxicación etílica. Pero hay muchos que la han probado y niegan sus supuestos beneficios.
Un estudio publicado recientemente en la revista British Medical
Journal, una de las más respetadas en su sector, ya advertía de que
no existía evidencia científica de que ninguno de los tratamientos
más populares para la resaca fueran eficaces.
Sin embargo hay algunas cosas que se pueden hacer y que tienen cierta validez científica:
Básicos anti resaca
- Las bebidas que contienen colorantes, conservantes y otros
añadidos (whisky, rones coloreados o vino tinto) que mejor su sabor
y apariencia suelen dejar resacas peores. Por el contrario, aquellas
compuestas básicamente por etanol, como la ginebra y el vodka,
dejan resacas más suaves (pero siempre dejan alguna).
- Intercalar bebidas no alcohólicas con las copas y beber grandes
cantidades de agua al final de la noche puede reducir el efecto de las
resacas.
- Comer algún carbohidrato puede amortiguar la caída del azúcar en
sangre.
- Dormir más de ocho horas y tomar antes un antiácido también
suelen ser remedios eficaces.
- El Paracetamol no es una buena elección anti resaca pues es
metabolizado por el hígado y añade trabajo de más a dicho órgano.
Tampoco lo es la aspirina porque suele irritar aún más el estómago.
El tiempo lo cura todo
Pero ante la multitud de métodos anti resaca ensayados y la falta
de eficacia, los autores de la revisión del British Medical Journal
advierten que
la única solución que realmente funciona para evitar
la resaca es no beber. Y con los hechos consumados, es decir una
noche de fiesta con copas abundantes per cápita, indican paciencia.
El tiempo, como con casi todo, es el gran curador de la resaca.
Cuando pasen 24 horas todo irá a mejor.