Todas sabemos por qué usamos bolsos grandes: el eterno "nunca sabes lo que podrías necesitar". También sabemos que un bolso grande tiene vida propia y se va llenando de cosas sin que tengamos el más mínimo control sobre ello. Al cabo de un par de meses de usar uno de estos bolsos nadie sería capaz de saber qué lleva dentro, y sobre todo por qué pesa tanto.
Porque lo cierto es que el bolso mientras más grande más difícil de llevar se vuelve. Y la combinación del peso contra los músculos, tendones y nervios sumado a los cambios de una hombro a otro para compensar el peso son la causa de muchos males que van desde el dolor de espaldas hasta los dolores de cabeza.
Cuando se carga algo pesado todos los días, el estrés acumulado en determinadas zonas del cuerpo puede causar lesiones significantes que requieren atención medica. Eso diría cualquier fisioterapeuta o traumatólogo, pero salir de casa con un bolso pequeño donde solo cabe lo esencial no es una opción para la gente que pasa muchas horas fuera de casa.
Así que lo más conveniente parece ser aprender a llevar un bolso de forma segura:
- Cambiar el bolso de lado. Cargar el bolso siempre en el mismo lado puede sobrecargar los músculos y dañar permanentemente la postura. Para evitarlo, los expertos recomiendan cambiarlo de hombro cada 5 minutos.
- Evitar recargar el codo. Es mejor que el peso recaiga en la espalda que en la curva del brazo. De este modo se evitan lesiones del hombro como la tendinitis. También es recomendable dividir el peso en dos bolsos pequeños en lugar de llevar uno muy pesado.
- Adoptar la postura de las clases de Pilates. Mantén el abdomen contraído, el peso del cuerpo sobre tus pies y espalda y hombros rectos mientras cargas tu bolso.
- Cargar el bolso en modo diagonal. Colocar el bolso cruzando el cuerpo (a modo de bandolera), ajustando la tira para evitar que se mueva, permite que los músculos del tronco también ayuden a cargar el peso, con lo cual descansa la zona baja de la espalda.