A la luz de los nuevos descubrimientos de nutrición, no solo somos lo qué comemos, sino también cuánd lo comemos. Al parecer, nuestro organismo
entiende de horarios y, para adelgazar, lo mejor será empezar a adelantar la hora de
comer.
Un equipo de la Universidad de Murcia en colaboración con investigadores de la
Universidad de Harvard (EEUU) lo ha demostrado en 420 personas que estaban
intentando adelgazar (mitad hombres, mitad mujeres). Aquellas que comían
antes de las tres de la tarde, lograban una pérdida de peso más significativa que
quienes dejaban la comida para más tarde. La diferencia de pérdida de peso era
de aproximadamente cuatro kilos, a pesar de que comían exactamente lo mismo,
practicaban igual cantidad de ejercicio físico y dormían las mismas horas. Sus
resultados han sido publicados en la revista International Journal of Obesity.
El gen reloj
El estudio analizó el funcionamiento del llamado gen clock (gen reloj) que se ha
relacionado con la obesidad, y observó que en los individuos que solían comer más
tarde, había una pequeña variación de este gen que determina que las personas sean
más activas en las horas de la tarde y la noche. Es decir, suelen acostarse más tarde,
dormir peor y tener más tendencia a la obesidad.
Para los expertos, uno de los mensajes claros de este estudio es que se le debe dar
igual importancia al cuándo se come que al qué y al cuánto se come.