Somos el segundo país más ruidoso del mundo, tras Japón. Y eso tiene consecuencias: el 20% de la población convive con sonidos que sobrepasan los niveles adecuados para la salud y casi 20 millones están sometidos a índices menores, pero que pueden causar molestias si se sufren durante largos períodos, según el estudio "Ruido y Salud" del Observatorio Salud y Medio Ambiente DKV Seguros-GAES.
¿Qué provoca?
El exceso de ruido nos quita salud y años de vida. Los primeros en sufrirlo son nuestros oídos: usar auriculares adelanta la aparición de problemas auditivos 20 años hasta en el 10% de las personas. Además, si el ruido no nos deja dormir, se alteran los ciclos y la profundidad del sueño disminuye, lo que causa fatiga y estado de ánimo depresivo.
En zonas ruidosas, por cada decibelio que se supera el umbral de los 65, aumentan los ingresos hospitalarios un 5,3% por causas cardiovasculares. A partir de estos niveles, el organismo activa las respuestas hormonales nerviosas, lo que aumenta la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y la vasoconstricción, y hace que la sangre se vuelve más espesa.
También provoca cambios en el sistema endocrino y nervioso que afectan al sistema circulatorio, y se apunta su posible influencia en infartos cerebrales. Además, los niños que viven en hogares ruidosos suelen presentar menor desarrollo cognitivo, del lenguaje y peor comprensión lectora. También pueden sufrir déficits de atención y memoria y ansiedad.
La solución
Haz "una dieta contra el ruido", modificando algunos hábitos.
- Para prevenir la aparición precoz de la pérdida auditiva, no uses los auriculares más de una hora al día y no superes el 60% del volumen.
- Respeta las horas de descanso e intenta conducir de forma eficiente, sin acelerones ni frenazos y sin tocar el claxon.
- No subas en exceso el volumen si oyes música o ves la televisión.
- Evita las actividades de ocio con alto nivel de ruido.