1. Mantén una rutina fija para que el cerebro se "prepare" para dormir. Por ejemplo, y dentro de lo posible, intenta acostarte siempre a la misma hora y sigue unos hábitos parecidos, como tomar un vaso de leche y leer 15 minutos antes de irte a la cama.
2. Busca periodos para relajarte. Dentro del trabajo, o incluso en casa, date un momento de relax de unos pocos minutos para respirar hondo y vaciar tu cabeza de preocupaciones.
3. Haz ejercicio, por la tarde y nunca poco antes de irte a dormir, porque entonces te provocará excitación en vez de relajación.
4. Ventila la cama y el dormitorio cada día y cambia las sábanas regularmente. Un buen truco que te ayudará a conciliar el sueño es lavar la ropa de cama con suavizante de lavanda, cuyo aroma tiene propiedades relajantes.
5. Busca entornos apropiados para el sueño. Duerme con poca luz y sin ruidos, y con una temperatura agradable.
6. No fumes ni bebas alcohol, (sobre todo por la noche) pues son estimulantes. Y si lo haces, procura que no sea minutos antes de irte a la cama. Otro error es desvelarte y pensar que un cigarro te ayudará a volver a conciliar el sueño. Al contrario: te desvelará más.
7. No tomes cenas pesadas y, a ser posible, hazlo con horario europeo: a las ocho.
8. Un buen baño caliente con manzanilla o sales siempre prepara el cuerpo para el descanso. Por el contrario, una ducha fría, incluso en verano, te espabilará.
9. No trabajes en la cama porque el cerebro recibirá un mensaje equivocado y creará una rutina errónea.
10. No consultes los problemas con la almohada. Déjalos fuera del dormitario y busca la solución al día siguiente.