La cefalea o dolor de cabeza es un síntoma muy presente en la población mundial. No distingue edad, raza o sexo. Los estudios sobre este particular revelan que un 50% de la población ha padecido un episodio intenso de cefalea durante el último año y que en España afecta a unos cinco millones de personas a las que impide llevar una vida normal. Y es que las cefaleas no solo son crisis dolorosas, sino que además en muchos casos son motivo de incapacidad.
En el mundo, y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la migraña es la causa número 19 en la tabla de discapacidades general de todas las enfermedades, sexos y género. Y la número 12 si hablamos tan solo de mujeres. De hecho, y dentro de las enfermedades neurológicas –después de las demencias–, es la que constituye un gasto sanitario directo e indirecto mayor.
La Asociación Española de Pacientes con Cefaleas (AEPAC), aporta otros datos sobre Europa, donde la migraña cuesta a la economía aproximadamente 27 billones de euros al año en productividad y días de trabajo perdidos. A pesar de tan aplastantes cifras, sorprendentemente, la cefalea continúa siendo «una enfermedad subestimada en escala y en tamaño y los dolores de cabeza siguen estando entre las dolencias más infra consideradas, poco diagnosticadas y mal tratadas en toda Europa», valora Elena Ruiz de la Torre, presidenta de AEPAC.
Diferentes tipos
«Las causas de una cefalea pueden ser múltiples y se dividen en primarias, cuando el dolor de cabeza es la propia enfermedad –incluyéndose en este grupo la migraña y la cefalea de tensión– y en secundarias, que son aquellas en las que el dolor de cabeza es síntoma de otra enfermedad como los tumores y hemorragias cerebrales, entre otras», explica el doctor Joan Izquierdo, neurólogo del Hospital General de Catalunya, profesor de la Universitat Internacional de Catalunya y miembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Una de las más frecuentes es la migraña, de la que no se conoce con exactitud por qué sucede: «Se piensa que existen personas con una predisposición genética a padecer este dolor, que puede desencadenarse por distintos motivos. Entre estos, como los más habituales, destacan los factores hormonales, los estacionales, el estrés y determinados alimentos», afirma el doctor Izquierdo.
En la actualidad, existen varias líneas de investigación para su prevención y tratamiento como la relacionada con una sustancia que contienen los alimentos –histamina– y la alteración en la enzima que la degrada llamada DAO como factor desencadenante del dolor. «Los diferentes tipos de dolor existentes según cada cefalea pueden ser episódicos o puntuales o, por distintos motivos, llegar a cronificarse. Esto puede comportar una situación compleja tanto para el paciente como para el especialista», manifiesta el citado experto.
A menudo, padecer dolor de cabeza diario implica el uso continuado de analgesia, a la que existe una habituación creando así cierta dependencia al fármaco, motivo que contribuye a cronificar el dolor. «Sin duda, este no es un escenario cómodo para el paciente y no es poco habitual padecer alteraciones en el estado de ánimo en forma de cuadros depresivos y ansiedad que a menudo no son valorados ni comprendidos por el entorno del paciente», añade Izquierdo.
Poca investigación
Hasta 2005, en España no existía Asociación de Pacientes afectados por Cefalea (AEPAC), siendo uno de los pocos de Europa que carecía de ella, pero la necesidad de crearla era evidente, ya que solo así se podía reclamar que se cubriesen ciertas necesidades: «Intentar que se mejore la atencion al paciente en los centros sanitarios, que haya más especialización, ya que cada dolor de cabeza requiere de un tratamiento específico, seguir el ejemplo de países como Irlanda donde hay al menos cuatro hospitales dedicados solo a tratar esta enfermedad, y reclamar más investigación para poder llegar a curar una enfermedad que hasta ahora solo tiene tratamientos paliativos son algunas de nuestras labores», explica la presidenta de AEPAC.
Hay que tener en cuenta que los pacientes en España deben acudir a una media de 9 especialistas hasta que encuentran una solución que les ayude con su dolor de cabeza. Afortunadamente, y a pesar de que ciertos sectores prefieren seguir con métodos tradicionales como la medicación paliativa, ya hay equipos dedicados a investigar el origen y las causas para buscar cómo curarlas.
Otro factor a tener en cuenta es cómo afecta psicológicamente la enfermedad –que durante una crisis puede ser más incapacitante que una tetraplejia– a los pacientes: «Desde siempre, al paciente con cefalea se le ha hecho creer que su enfermedad no es importante. Ellos tienen la sensación de estar quejándose por algo que no vale la pena y que deben pasarlo discretamente. Así los afectados por migrañas se sienten culpables cuando sufren crisis una y otra vez sin poder evitarlas y la sociedad no entiende por qué el afectado no puede solucionar el problema», explica Ruiz de la Torre, mientras añade que aunque queda mucho por hacer en este campo, ya se dan pasos en firme.