Veítis es una inflamación de la úvea, la capa media del ojo, justo donde se encuentran todos los vasos sanguíneos. Una zona inmunológicamente especial ya que cualquier enfermedad sistémica, infecciosa o inflamatoria, desde el reúma a la sinusitis, puede hacer que sus componentes inflamatorios lleguen a ella y provocar una hinchazón grave. ¿Cómo de grave? Tanto como para, si las cosas se complican, causar ceguera. Se calcula que la uveítis está detrás del 10% de las cegueras en los países desarrollados.
El problema es que la uveítis, en muchos casos, es solo la punta del iceberg, el primer síntoma de una enfermedad que aún no ha dado la cara. "Lo más frecuente es que la patología de base no se haya manifestado y que el primer signo de que la persona está enferma sea la afectación del ojo. Entonces, el oftalmólogo, junto a un especialista en medicina interna, debe hacer puebas para diagnosticar la causa oculta, desde pruebas de imagen a análisis e, incluso, emplear técnicas para descartar predisposiciones genéticas a algunas enfermedades autoinmunes", explica el dr. Miguel Ángel Zato, jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital de Sanitas La Zarzuela. La mayoría de las veces, detrás de la uveítis hay un trastorno autoinmune, como una espondilitis, o una infección. Se calcula que aproximadamente la mitad de los pacientes con patología reumática se diagnostican a partir de haber sufrido uveítis.
Los síntomas de esta patología ocular son fáciles de confundir con los de una conjuntivitis porque también provoca enrojecimiento ocular, dolor y fotofobia. El síntoma que puede ser determinante para diferenciarla es la disminución de la agudeza visual. El paciente ve turbio por uno o ambos ojos. Si sufres estos síntomas, acude al especialista cuanto antes.