La incontinencia de
esfuerzo, aquella que
aparece al realizar
cualquier actividad que
suponga un aumento
de la presión intra-abdominal
(toser, saltar, estornudar o levantar
peso), es considerada comunmente
como la forma más leve de
incontinencia... aunque su “víctima”
puede no estar de acuerdo con
esta valoración: “Al principio, a la
mujer se le escapa la orina solo de
vez en cuando. Pero para ella, de
leve, nada. Esas fugas siempre son
algo grave para quien las sufre”,
explica Elena Neila, fisioterapeuta
y especialista en suelo pélvico
del centro Valle 36 de Madrid.
Este problema aparece cuando los
músculos pélvicos sobre los que
descansan la uretra y la vejiga se
debilitan y pierden su capacidad
de suspensión.
¿Me puede pasar a mí?
Si perteneces a alguno de estos
grupos, la respuesta es sí.
>Embarazadas. El aumento del
peso del útero es el responsable del problema.
La buena noticia es que a muchas
les desaparece la incontinencia al dar a luz.
Pero no todo está en manos de la naturaleza:
si evitas coger mucho peso durante el
embarazo, puedes prevenirla.
>Mamás recientes. A los pocos días del
alumbramiento, puede aparecer una incontinencia
urinaria que, ¡cuidado!, si no se
trata, se puede convertir en definitiva.
>Deportistas. Las mujeres que practican
atletismo ejercen una presión desmedida
sobre esta zona. Lo ideal es que incluyan
en su rutina ejercicios para el suelo pélvico.
>Maduras. El cambio hormonal que provoca
la menopausia y el debilitamiento de
la musculatura se esconden detrás de la
incontinencia a esta edad.
Ni la mitad (el 40%) de las mujeres con
este problema piden ayuda. Pero acudir
al médico cuando la intensidad de los
síntomas es leve permite adoptar estrategias
preventivas o tratamientos conservadores.
A pesar de ello, la mayoría calla
por vergüenza, porque consideran que es
algo normal a su edad o porque piensan
que no se puede tratar. Sin
embargo, todas estas ideas
son falsas.
Cambio de vida
Para acabar con las pérdidas
leves de orina es necesario
sanear nuestro estilo
de vida. ¿Medidas a tener
en cuenta? Ejercitar los músculos del suelo pélvico; acudir
al baño de forma regular; despedirse
del picante, la cafeína y la
teína; dejar de fumar; controlar el
peso y acudir a todas las revisiones
ginecológicas.
¿Kegel para todos?
Lo más conocido para tratar la
incontinencia son los ejercicios
de Kegel (distintos tipos de contracciones,
rápidas y lentas, de
los músculos del suelo pélvico)
que se recomiendan a mansalva.
Una actitud con la que Neila no
está de acuerdo: “Se prescriben a
todo el mundo sin más indicaciones
y no debería ser así porque si
una mujer tiene una musculatura
con demasiado tono y le mandas
unos Kegel puedes acabar perjudicándola”.
¿La solución? Pues...
los ejercicios de Kegel, pero bajo
la supervisión y tras el diagnóstico
de un profesional.
Gimnasia abdominal
La gimnasia abdominal hipopresiva
se utiliza para trabajar de forma
conjunta el periné, la respiración y los
músculos abdominales, al contrario que los
abdominales normales que solemos hacer
en el gimasio que no ejercitan los músculos
pélvicos sino que, además, los presionan.
“Al mismo tiempo, en este tipo de gimnasia
se trabaja la corrección postural, porque
requiere mucho control de la columna
vertebral, se busca que las
piernas estén bien colocadas,
que la posición de los
brazos sea la correcta... es
complejo, pero una forma
de ejercicio muy beneficiosa
y una alternativa distinta
a los Kegel para trabajar el
suelo pélvico”, concluye
Neila.