En uno de los experimentos escanearon los cerebros de personas mientras revelaban información personal o juzgaban las personalidades y opiniones de otros. En otro experimento probaron si las personas preferían responder preguntas sobre ellas mismas, sobre otras personas o sobre hechos neutrales. Los participantes recibían una pequeña cantidad de dinero en dependencia de la pregunta que escogieran.
En todos los experimentos, los investigadores comprobaron que los seres humanos reciben un estímulo bioquímico cuando hacen revelaciones sobre sí mismos.
Esta es la razón por la que pasamos el 40% del tiempo hablando de nosotros mismos, según el estudio. Nuestra química cerebral nos obliga. Compartir información personal activa las zonas de recompensa del cerebro, las mismas que se activan al practicar el sexo y comer. Hablar de otras personas no estimula de la misma manera dichos circuitos de recompensa.
En los experimentos el 17% de los participantes prefirió renunciar a parte del dinero que recibiría por responder a preguntas sobre otros, a cambio de hablar de ellos mismos. Los investigadores indican que las personas disfrutaban especialmente de hablar de sí mismas cuando sabían que otros estaban escuchando sus revelaciones.