Fatiga + hinchazón
Posible culpable: si ya has entrado en la menopausia, puedes ser una de las víctimas del hipotiroidismo. Pero, atención, porque a menudo esta afección permanece en una forma subclínica. En estos casos, los resultados de las analíticas en las que se miden los niveles de la hormona tiroidea permanecen en los niveles más bajos, pero aun así están dentro de la zona de la normalidad. Desgraciadamente, ese descenso se basta y se sobra y puede hacer que te sientas exhausta cada día al llegar a casa.
¿Qué hacer? Si estás en el límite, consulta la posibilidad de tomar hormona tiroidea. Y revisa tu dieta, porque la carencia de algunos nutrientes provoca ese descenso. Necesitas yodo, zinc y vitaminas B2, B3, B6 y C.
Fatiga + cefalea
Posible culpable: aunque tu pareja no se ha atrevido a decírtelo… roncas. Y no solo lo haces, sino que sufres apnea del sueño. Mientras duermes, la vía aérea superior queda obstruida, lo que produce la parada completa o una reducción en tu respiración, con la consecuente falta de oxigenación del cerebro, que por las mañanas se queja. Las mujeres en la menopausia son más propensas a sufrir apnea.
¿Qué hacer?
El tratamiento de la apnea comprende desde medias “higiénicas”, como limitar el consumo de alcohol o perder peso, a el uso de dispositivos como una máscara para dormir.
Fatiga + palidez
Posible culpable: te falta hierro, o lo que es lo mismo, lo más seguro es que sufras anemia. Una piel pálida combinada con una energía baja suele ser un signo bastante claro de que tus glóbulos rojos han disminuido porque no tienen suficiente hierro para alimentarse.
¿Qué hacer? Necesitas un análisis para comprobar tus niveles de ferritina y, mientras, come más carne, huevos y legumbres.