¿DE VERDAD LO NECESITAS?
Evita las campañas masivas de comercialización de productos, porque no siempre tienen por qué interesarte. Elige lo que realmente te conviene para tus intereses. Te mostramos los ejemplos más prácticos.
Si es un depósito, que lo llamen así. “Tiene una buena rentabilidad... como un depósito”. Es el argumento utilizado por muchos comerciales bancarios para colocar sus productos. No hagas caso. Si lo que quieres es ahorrar de forma segura, aunque sea a cambio de un menor interés, contrata depósitos, nada más. La lista de productos similares en apariencia es cada vez más amplia: participaciones preferentes, deuda subordinada, pagarés, renta fija...
Nuestro consejo: revisa la denominación del producto en el contrato que firmes.
Tarjetas innecesarias
Por muchas compras que hagas, no caigas en la tentación de financiarlas de forma infinita. Para mantener tu presupuesto a raya, utiliza la fórmula de pago al mes o a la semana. Y si optas por el crédito, asegúrate de los intereses que te pueden cobrar, porque, en muchos casos, ¡alcanzan el 25%!
Nuestro consejo: calcula el coste total (capital más intereses y gastos) de la tarjeta que contrates.
¿Te sientes protegida por tu seguro?
No está de más cuidarte a ti y a los tuyos con seguros de vida, desempleo, jubilación... Pero tampoco hace falta acumularlos durante toda la vida. Cada producto asegurador está pensado para un perfil y un momento concreto. Hay que ser previsora, pero no llegar a pagar más de lo que realmente te están cubriendo. Revisa todos tus seguros; actualízalos, negociando con tu entidad, y, sobre todo, ten cuidado con las promociones. Las rebajas en las primas suelen durar un año, pero, ¿y a partir del siguiente?
Nuestro consejo: compara seguros con la competencia. Las diferencias pueden ser abismales.
Te deben conocer al dedillo
En tu entidad tienen todos tus datos: vigilan qué tipo de compras realizas; analizan cuándo retiras dinero del cajero... En fin, lo saben todo de ti. Por ello, tienen que pensar en tu familia y no ofrecerte lo primero que les impongan desde las centrales. Exije que sean activos. ¿Tienes hijos? Que te ofrezcan productos para su futuro. ¿Tu pareja está en paro? Que piensen cómo le pueden ayudar. ¿Mayores a tu cargo? Que busquen alternativas para su bienestar.
Nuestro consejo: si lo que te están ofreciendo nunca tiene nada que ver con tu perfil, cambia de banco.
DE TODA LA VIDA, MEJOR QUE MEJOR
No hay nada mejor que ser un cliente de toda la vida en un banco. Lo último que quieren las entidades ahora mismo es perder ni a uno de esos clientes a los que conocen a la perfección. Haz valer esta ventaja.
Cuantos más productos, mejor
Es la gran baza con la que cuentas frente a tu banco y más si los has ido contratando a lo largo de los años. Hipoteca, nómina, tarjetas, seguros, inversiones, planes de pensión... Por cada producto que añadas a la lista, un punto más a tu favor. Siempre puedes condicionar cualquier decisión que te impongan a la posibilidad de rescindir algunos de esos contratos y llevártelos a otro banco.
Nuestro consejo: no pasa nada por contratar algunos productos en la competencia. Es otra baza.
Premio asegurado
Eres un chollo para ellos, así que déjate querer por tu entidad. No suele ser extraño que resultes agraciada con algún regalo que tu banco pone a tu disposición. Ya sea un pack turístico o una gratificación inesperada, tu entidad debe portarse mejor contigo que con cualquier nuevo cliente al que apenas conoce. Y si es necesario, exige tu regalo en la sucursal.
Nuestro consejo: sé discreta ante otros clientes al exigir cualquier bonificación.
Busca intereses más atractivos
En la publicidad institucional puede que se ofrezca un depósito al 3% a un año o que te cobren un 10% por un préstamo de consumo. Pero tú puedes conseguir más. Te conocen de toda la vida, saben cuál es tu ritmo de ingresos y, sobre todo, cómo has respondido ante las dificultades en épocas de crisis. Intenta arañar intereses más bajos en la financiación; y un rendimiento más alto en el ahorro, frente al resto de clientes.
Nuestro consejo: antes de tomar decisiones analiza los intereses de otros bancos en los comparadores on line.
MENOS VENTAS, MÁS ASESORAMIENTO
Al banco no solo puedes acudir a ingresar dinero o pedir un préstamo. Las entidades se están esforzando en ofrecer servicios alternativos.
Comodidad con tus finanzas
Llega la hora de elaborar la declaración de la Renta y todo son dudas en tu cabeza; en el momento de abonar el impuesto de bienes inmuebles (IBI) no sabes por qué te aplican un determinado interés. ¿Te suena? En tu entidad deberían ayudarte. Son los primero beneficiados ya que pagarás o te ingresarán un impuesto en su cuenta.
Nuestro consejo: no delegues todo en el banco.
¿Quién realiza la primera llamada?
La iniciativa debe partir siempre de la entidad, al menos para proponerte determinadas alternativas de ahorro y financiación.
Nuestro consejo: juega con la baza de la competencia.
No te pierdas entre documentos
En el papeleo también pueden ayudarte para resolver trámites relacionados con los productos, desde el notario hasta el registro, etc.
Nuestro consejo: diles que otros bancos lo hacen.
No hace falta acudir a la oficina
El móvil y el correo electrónico son tus otros aliados a la hora de encontrar asesoramiento. Ya que te conocen, no es necesario que pierdas toda la mañana en una sucursal.
Nuestro consejo: y a pesar de todo, el contacto personal también es bueno.
RENEGOCIA
LOS GASTOS
No des nada por sentado. Incluso las comisiones que te aplican, por muy históricas e inamovibles que parezcan. El sistema financiero está cambiando a pasos agigantados y es el momento de aprovechar esta coyuntura para evitar costes demasiado elevados para ti.
Cambios en las tarifas
Las entidades financieras están obligadas a comunicarte, al menos con un mes de antelación, cualquier cambio que impongan en las comisiones que te cobran. Si no lo hacen, debes reclamar. Porque al informarte, deberás aceptar o rechazar esos cambios.
Nuestro consejo: revisa toda la documentación.
Precios actuales
Tu banco está obligado a comunicar al Banco de España los precios máximos, mínimos y medios de todas las comisiones que podría cobrarte, aunque nunca lo hayan hecho. Lo más conveniente es que revise el folleto de tarifas de comisiones y las compares con el resto de entidades de la competencia.
Nuestro consejo: el portal Finanzasparatodos, del Banco de España, es útil.
Tarifas planas sin sorpresas
Al menos, en las operaciones más habituales (transferencias, cajeros, etc.), deberías exigir que no te cobren comisión alguna. Si te ofrecen una “tarifa plana”, lee detenidamente la letra pequeña para evitar cualquier sorpresa en el futuro.
Nuestro consejo: si no te cobran nada por una operación, vigila que no te apliquen una tarifa elevada por otros servicios.