Suenan para él campanas de boda y está en plena forma. Puede estar contenta Charlene Wittsock: su futuro marido, Alberto de Mónaco demostró sobre el césped del estadio Luis II de Montecarlo un buen manejo del balón con los pies y un corazón solidario.

Lo hizo disputando un encuentro de fútbol que tenía como objetivo recaudar fondos para reconstruir la iglesia de Puerto Príncipe (Haití). El príncipe monegasco se puso el brazalete de capitán y dio nombre a uno de los conjuntos estelares que quisieron darle patadas al balón por una causa solidaria.

Alberto contó como compañeros de equipo, entre otros, con sus sobrinos Pierre Casiraghi y Alexandra de Hanover, hijos de Cariolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, y con el cantante Bob Sinclair. Enfrente tuvieron el Nazionale Piloti,
escuadra formada por una selección de los mejores pilotos de la parrilla de la Fórmula 1, donde destacaron el tándem de Ferrari Fernando Alonso-Felipe Massa, y Giancarlo Fisichella.