La característica fundamental de este tipo de trastornos es el fracaso en resistir la tentación de llevar a cabo un acto que es perjudicial para uno mismo o para los demás.

Normalmente la persona, antes de realizar el acto, tiene una sensación importante de tensión; en el momento de llevarlo a cabo, siente un gran placer y después surgen una serie de sentimientos de culpa y autorreproches.

Las personas que tienen este tipo de trastornos suelen tener una baja tolerancia a las frustraciones y necesitan satisfacer su necesidad cuando lo desean, sin demoras.
Existen varios tipos de trastornos de control de impulsos, pero entre los más importantes, habría que citar: 

- Trastorno explosivo intermitente. Se caracteriza por una serie de comportamientos agresivos aislados, que dan lugar a la violencia. 

- Cleptomanía. Se caracteriza por el impulso de robar objetos que no son necesarios para el uso personal. 

- Piromanía. Es el impulso de provocar incendios por puro placer. 

- Tricotilomanía. Es el comportamiento de arrancarse el propio cabello por simple placer.

                                            Complicaciones

Dependiendo del tipo de trastorno, se pueden dar una serie de complicaciones asociadas, pero en general hay varias comunes a todos ellos:

- Abuso del alcohol y otras sustancias.

- Depresión, unida a sentimientos de culpa.

- Ansiedad. Problemas familiares, sociales y laborales.

- Problemas con la justicia