Todo deseo erótico trae consigo una más o menos pronunciada erección. Y ella es la prueba de la repercusión psicosomática de la erótica humana y el deseo. La estimulación erótica es, por esto, importante.

Hay dos clases de estimulaciones: psíquicas y físicas. Aunque las dos pueden estar implicadas en lo que antes hemos llamado psicosomática.

-El deseo, las imágenes sensuales o sensoriales, así como los pensamientos, tienen una influencia sobre la erección. En estos casos la erección es como una aguja que marca el grado de excitación del conjunto humano.

-Pero también la estimulación física, como la manual o de otra clase, traen consigo la erección

A juicio de los sexólogos/as, el borde inferior del glande es la zona más sensible al estímulo táctil. Lo mismo que la parte inmediatamente inferior a la salida o desembocadura de la uretra, denominada frenillo. Pero igualmente el cuerpo central del pene es sensible a la fricción, por su dotación de cuerpo cavernoso —como los de una esponja— y su provisión de nervios portadores de sensibilidad.


Erecciones involuntarias

Precisamente por la constante acción del deseo a través del inconsciente, suele ser normal el hecho de erecciones en las que parece no influir esta clase de estimulaciones descritas. Por ejemplo. Durante el sueño animado de fantasmas e imágenes más o menos cargadas de significación erótica, que a veces provocan la eyaculación.