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Los 7 errores más graves de la operación bikini exprés

Si crees que ya es tarde para que tu operación bikini sea progresiva, pausada y realista, evita al menos cometer errores que perjudiquen tu salud.

Una mujer, tumbada en una hamaca.
Una mujer, tumbada en una hamaca. FOTOLIA

Con la llegada de las vacaciones algunos eligen métodos poco ortodoxos para perder "esos kilos de más" y lucir palmito en la playa. Esta operación bikini "a contrarreloj" supone un perjuicio para la salud y en ocasiones también para el bolsillo, pues muchas empresas sacan provecho del ansia y las prisas por perder peso previas al verano. Los expertos alertan los engaños en este sentido y aseguran que todo producto o régimen que promete una pérdida de peso superior a dos kilos por semana debe ser tratado con desconfianza. "Lo más probable es que estemos ante un método fraudulento que carece de rigor científico o ante la venta de pseudo-fármacos y sustancias prohibidas o peligrosas sin prescripción médica, con efectos secundarios adversos", explican en el IMEO (Instituto Médico Europeo de la Obesidad).

Ni parches anti papada, ni cremas reductoras que "funcionan de noche", ni electro estimuladores de masa muscular, ni dietas basadas en los efectos milagrosos de ciertos productos o alimentos pueden equipararse con los resultados que se consiguen con constancia, actividad física regular y una alimentación saludable como rutina.

Tener objetivos realistas, no pretender perder más de 6 kilos al mes, seguir una dieta y una tabla de ejercicios personalizadas, respaldados por expertos son las recomendaciones de los expertos del IMEO, que además aconsejan no caer en estos siete errores graves, que pueden afectar al metabolismo, reducir la masa muscular, causar desórdenes alimenticios, provocar efecto rebote, altibajos en el estado de ánimo o incluso aumentar el riesgo cardiovascular:

  1. Autoasignarse una dieta, tomarla prestada de una amiga o imitar el régimen de las famosas. Antes de cometer cualquier "barbarie", se recomienda acudir a un nutricionista o endocrino para personalizar la dieta en función de posibles patologías, intolerancias o alteraciones hormonales, de modo que éste realice un control y seguimiento de la pérdida de peso que ha de ser paulatina y sin riesgos adicionales para la salud. Cada persona tiene un organismo diferente, y lo que a unos les ha servido, a otros puede causar problemas o un efecto distinto al deseado.
  2. Alimentarse únicamente con zumos de frutas y verduras provoca desnutrición. Las dietas donde se retiran uno o varios grupos de alimentos provocan una pérdida de masa muscular y una ralentización del metabolismo. "De modo que si uno pretende bajar de peso a base de frutas, verduras y dieta líquida, lo más seguro es que llegará delgado al final del verano, pero blando, flácido y con un efecto rebote asegurado", advierten los expertos del IMEO.
  3. Sustituir la ingesta equilibrada de alimentos sólidos por “productos adelgazantes”. Un ejemplo de esto es el ayuno con sirope de savia, una fórmula que gana adeptos pero que carece de rigor científico pues se basa en un ayuno prolongado que dura de 7 a 10 días y sólo permite ingerir tés detoxicantes y sirope de savia con zumo de limón y cayena picante. Los expertos en nutrición del IMEO recuerdan que este método figura en su ranking de las dietas menos indicadas para perder peso y añaden que "una ingesta de nutrientes esenciales inferior a la recomendada se asocia con problemas en la piel, circulatorios, digestivos, de salud mental y pérdida de memoria". El peso que se pierde inicialmente es de masa muscular, y no de grasa, y tiene asegurado el efecto rebote.
  4. Machacarse con ejercicio físico para el que no se está preparado. Después de una larga temporada en la que apenas hayan pisado el gimnasio, asombra ver a personas que pretender levantar el mismo peso que hace diez años, hacer bicicleta de montaña o correr de modo maratoniano. Es una expectativa irreal y peligrosa en cuanto a traumas. "No hay que excederse con el deporte, el sobre entrenamiento o intensidades físicas a las cuales no estamos acostumbrados", recalcan en IMEO. Pueden producir una lesión o una pérdida de masa muscular. Levantar pesas más tiempo de lo recomendado, sin acompañar con una dieta adecuada, provocan un deterioro del tejido muscular. Lo ideal es comenzar progresivamente y consultar a un graduado en ciencias de la actividad física y del deporte.
  5. Convertirse en un adepto del "cuerpo Hollywood”. Hay personas que nunca están conformes con su condición física y harán lo imposible para verse aún mejor, marcando costillas, tableta y un cuerpo casi atlético. Pastillas adelgazantes, abuso de batidos protéicos para aumentar la masa muscular en poco tiempo o el uso inadecuado de diuréticos -error típico de los que piensan que si no se pueden marcar las tabletas, al menos se puede desinflar la barriga-, son frecuentes en muchos fanáticos del gimnasio. Lo importante es marcarse objetivos realistas. No debemos dejarnos llevar por fotos que circulan en Instagram, porque en muchos de estos casos se trata de deportistas profesionales o culturistas que toman anabolizantes para mejorar su aspecto físico. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ya alertó que el uso de algunas sustancias prohibidas en el deporte como anabolizantes y dopantes, pueden causar problemas hepáticos, renales, brotes psicóticos, derrame cerebral e incluso provocar la muerte.
  6. Creer que se adelgaza mientras se duerme. Si hay algo cierto en esta afirmación, se limita al hecho que mientras dormimos también se queman calorías. Pero de aquí a creer que las cremas anticelulíticas que "funcionan de noche" harán todo el trabajo, sin necesidad de esfuerzo por nuestra parte, es un autoengaño. Ni con la dieta de la bella durmiente (a base de pastillas analgésicas) sucederá el milagro. El éxito de la operación bikini está en combinar alimentación saludable, ejercicio físico y descanso activo. Las dietas programadas por un especialista y con cenas ligeras son las que en realidadn nos van a ayudar a perder peso mientras dormimos, debido que durante la noche los niveles de azúcar en sangre se estabilizan y el uso de grasa como fuente de energía para mantener el metabolismo basal se activa.
  7. Tirar la tolla y eliminar por completo los hábitos saludables en verano. "Nuestra experiencia en consulta nos demuestra que en esta época es fácil aumentar de 2 a 4 kilos, si se descuida la alimentación ya que aumenta la tendencia al sedentarismo y la frecuencia con la que se hace vida social", señalan en IMEO. A veces una subida de 4,5 kilos, si ya se tiene obesidad, puede producir un aumento del riesgo cardiovascular que, junto a las subidas de la temperatura y al consumo más frecuente de bebidas alcohólicas, podría provocar más de un susto. Lo importante es no tirar la toalla, aunque se tenga un nivel alto de obesidad, y lo más indicado, buscar consejo profesional.

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