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Nueve trucos para calmar el hambre y la ansiedad

Comer en platos pequeños, elegir alimentos con fibra y masticar bien la comida te ayudarán a evitar ingerir calorías vacías.

Galería de fotos: 25 snacks sanos para picar entre horas.
Galería de fotos: 25 snacks sanos para picar entre horas. D.R.

Seguir una dieta equilibrada no es tarea fácil. Los expertos recomiendan realizar al menos cinco comidas diarias y en menores cantidades. No obstante, debido al ajetreado ritmo de vida, no siempre es posible hacerlo y es entonces cuando el hambre nos juega malas pasadas y picamos entre horas.

Para que el hambre a deshoras no estropee el esfuerzo de toda una semana de dieta, los expertos de la Clínica Opción Médica, proponen algunos trucos que te ayudarán a engañar al cerebro para tener menos sensación de apetito:

  • Comer en platos pequeños, de postre. La expectativa que se crea es de comerse un plato lleno de comida. Seguro que en alguna ocasión nos hemos encontrado con la situación de ir a un restaurante donde nos ponen unos platos muy grandes con una cantidad muy pequeña de comida. Nos traen cinco o seis platos, pero la sensación que nos queda es de haber comido muy poco, cuando en realidad la suma de las pequeñas cantidades es igual o mayor que si nos hubieran presentado dos platos normales. Jugando con estas percepciones podemos engañar al cerebro, presentándole platos llenos, pero estos platos son más pequeños.
  • Dedicar un mínimo de 20 minutos a cada comida principal, es decir, mediodía y noche. Este intervalo de tiempo, 20 minutos, es el que necesita el cuerpo para activar la señal de saciedad estómago-cerebro, a través de una hormona llamada leptina. Está claro que se puede ignorar voluntariamente y seguir comiendo, pero debemos ser más listos que el hambre y aprovechar las señales fisiológicas de nuestro organismo.
  • Utilizar cubiertos pequeños, de postre. Así al pinchar los alimentos cogeremos menos cantidad, y tardaremos más en terminarnos el plato. Es un sistema para llegar antes a los 20 minutos, dándole tiempo al organismo a activar la señal de saciedad.
  • Masticar muy bien todo lo que comemos. Si ayudamos al cuerpo a hacer mejor la digestión, el estómago tendrá que trabajar menos. Es importante que los alimentos lleguen al estómago el máximo de triturados posible, así nos aseguramos una digestión más ligera. Por otro lado, los alimentos en forma pastosa, como los purés, tardan más en pasar de estómago a intestino, fomentando una mayor sensación de saciedad y más duradera.
  • Acompañar las comidas con agua. El agua es el único alimento totalmente acalórico y podemos beneficiarnos de ello. Como ocupa espacio en la cavidad gástrica, podemos llenar antes el estómago, pero sin sumarle calorías.
  • Comer alimentos altos en fibra en todas las comidas, como verduras u hortalizas. La fibra tiene la capacidad de hincharse una vez está dentro del estómago. Este hecho nos beneficia puesto que, si introducimos un poco de fibra en todas las comidas, nos sentiremos más saciados con menos alimentos debido a que la fibra ocupará más espacio.
  • Si aparecen ganas de picar, optar por productos altos en proteínas. La proteína es el nutriente más utilizado en el organismo para realizar diversas funciones así que, si nos excedemos con algún nutriente, éste es el más adecuado. Es necesaria mucha proteína para llegar a acumularla en forma de grasa, antes se empleará para otros requerimientos.
  • Intentar llenar el tiempo de manera adecuada para evitar el “hambre de aburrimiento”. Cuando estamos ocupados trabajando o realizando alguna actividad que nos gusta, no nos acordamos del hambre. Pero cuando no estamos haciendo nada, el pensamiento de hambre se cuela y parece que no hay manera de eliminarlo hasta que se come algo. Para evitar esta falsa sensación de hambre debemos realizar actividades que nos distraigan.
  • Realizar las comidas en un ambiente tranquilo. El hecho de dedicarle tiempo y espacio a las comidas ayuda a ser más consciente del momento de la ingesta. Esto asegura que a la media hora no volvamos a tener hambre ya que, si no prestamos atención ni al plato ni a la masticación, es posible que el cerebro no procese ni registre de manera adecuada el momento de la comida, y al poco rato nos vuelva a pedir porque cree que aún no ha comido.

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