Es curioso que, en el siglo XXI, volvamos la vista a la naturaleza al usar cremas con los ingredientes que nos proporciona. Se trata de la cosmética bio que, si bien en países como Francia, Alemania o Italia está arraigada, en España es casi desconocida.

Muchas firmas usan ingredientes naturales para sus cosméticos, pero eso no significa que sus productos sean bio. Para que sea considerado como tal, es necesario que al menos el 95% de sus ingredientes sea de origen natural y provengan de agricultura biológica al menos en un 10%.
 
TODO BAJO CONTROL

Además, durante todo el proceso de elaboración, desde la preparación de la tierra, la siembra, la recolecta, la destilación y hasta en el laboratorio, se tienen que emplear procedimientos totalmente naturales, sin polución ni pesticidas, y han de ser respetuosos con el medio ambiente. Estos productos no suelen llevar perfumes, no pueden incluir colorantes ni ingredientes de procedencia petroquímica, ni ser testados en animales.

Para verificar el cumplimiento de todas estas exigencias, en Francia, Italia, Alemania y Reino Unido cuentan con organismos que controlan y conceden los certificados que aseguran que esos productos son auténticamente bio. En España no existe nada parecido, así que tenemos que guiarnos por los avales extranjeros.