Botox: toda la verdad

El Dr. Pedro Jaen, Jefe de Servicio del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología), revela las novedades relacionadas con la toxina botulínica.

¿Qué es y para qué sirve?

La musculatura facial es responsable de la expresión de nuestro rostro. Con el tiempo los movimientos repetidos producen una serie de líneas permanentes que la toxina botulínica puede suavizar al producir una parálisis temporal del músculo. Aunque su efecto es transitorio, su aplicación es poco traumática, lo que permite prolongar sus efectos indefinidamente a través de inyecciones seriadas.

 ¿Dónde se aplica?

Aunque su indicación inicial es el tratamiento de las arrugas de expresión de la glabela o entrecejo, y por extensión, de la mitad superior del rostro, cada vez adquiere un mayor interés su empleo para  “suavizar” las expresiones inestéticas, y por tanto las arrugas relacionadas con envejecimiento, mal humor, estrés y tristeza, y “potenciar” las expresiones estéticas.

 

¿Cuáles son sus efectos secundarios?

El botox es uno de los fármacos más seguros y a día de hoy su técnica está muy perfeccionada. No obstante, existe la posibilidad de que los resultados no sean siempre los deseados. Es importante que la técnica se realice por profesionales que cuenten con un buen conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.

 ¿Está entonces permitido más allá del entrecejo?

En los últimos meses ha habido una polémica en los medios de comunicación en relación a que el botox puede matar, sobre todo si se inyecta alrededor de la boca y que su inyección en otras zonas que no sea el entrecejo es ilegal.

Botox es el nombre comercial de la toxina botulínica. Existen múltiples estudios científicos que certifican que su uso alrededor de la boca, frente, patas de gallo, cuello, etc, es seguro y eficaz si el médico que realiza la técnica conoce el producto y la anatomía de los músculos faciales.

Es cierto que en España la toxina botulínica está aprobada para su uso en el entrecejo. Otro ejemplo similar sería la aspirina. Su uso está aprobado como analgésico, pero muchos médicos la utilizan también para prevenir coágulos en la sangre, aunque no esté autorizada para ello. Es decir, el médico se responsabiliza del empleo de determinados fármacos en situaciones que no estén autorizadas siempre y cuando haya suficientes estudios que avalen la seguridad y efectividad de dicho empleo.

La toxina botulínica que usamos en nuestras consultas es una proteína que ha sido refinada y purificada, y se usa en mínima dosis y solo en el músculo que queremos relajar. Estas cantidades son tan mínimas que no existe ningún riesgo de posibles efectos adversos. Se dice que se podría multiplicar la dosis que usamos en estética por más de 60 sin que exista el mínimo efecto secundario. Esto sería impensable con fármacos con la aspirina o los antibióticos, por lo que la toxina botulínica es uno de los fármacos más seguros que existen. Además no se conoce alergias a la toxina botulínica.