¿Qué es la toxina botulinica o botox?

  • La toxina botulínica tipo A es el tratamiento más usado en la medicina estética para corregir las arrugas faciales dinámicas, es decir, las que se marcan más con ciertos gestos como elevar las cejas, fruncir el entrecejo o sonreír. Es pues, el tratamiento de elección para las arrugas del tercio superior de la cara

>Debido a que lleva autorizado en España desde el año 2004 y que se utiliza en otras especialidades médicas desde hace más de veinte años ,existe una gran experiencia en su utilización por lo que aplicado por médicos expertos en la técnica es rarísima la aparición de efectos secundarios.

La toxina botulínica actúa de forma local bloqueando la liberación de un neurotransmisor, la acetilcolina, consiguiendo una relajación temporal de las fibras musculares responsables de la formación de las arrugas de expresión.

La aplicación se realiza mediante agujas muy finas y el resultado se suele observar entre el tercer y séptimo día tras la sesión .El tratamiento con toxina botulínica tiene un efecto directo, la disminución de las arrugas de expresión y un efecto indirecto, la prevención de la aparición de nuevas arrugas.

Tras la inyección los resultados definitivos se aprecian pasadas dos semanas y la duración del efecto es de 4 a 6 meses por lo que se recomiendan realizar 2 o 3 sesiones al año.

Se ha comprobado que a medida que se acumulan sesiones, los efectos son cada vez más duraderos, por lo que se necesitan menos tratamientos.

En la actualidad se tienden a utilizar dosis bajas de toxina para conseguir resultados armónicos, naturales y evitar las caras inexpresivas.

Debes saber:

La toxina botulínica tipo A es un tratamiento médico seguro, autorizado por la Agencia Española del Medicamento, que necesita de unos requisitos estrictos para poder usarlo:
  • El médico debe tener una autorización de la Consejería de Sanidad de su Comunidad Autónoma para poder utilizar la toxina botulínica.

  • La Consejería designa al médico un depósito de farmacia, lo que permite seguir la trazabilidad del fármaco, consiguiendo así que su uso siempre sea en un centro autorizado.

  • El paciente debe firmar un consentimiento informado donde deja constancia de que no padece enfermedades neuromusculares, ni ingiere determinados fármacos, etcétera.

  • Su aplicación puede hacerse entre los 18 y 65 años.
Más información en la consulta de la doctora Romero