Pese a la crisis, Cibeles ha arrancado con fuerza y eso está muy bien.
Estos días, las agendas de todos los que tenemos amigos trabajando en el
mundo de la moda comienzan a llenarse de golpe. Y cada vez que veo a las
reporteras corriendo de un desfile a otro con sus bolsos XL y subidas en
esos zapatos imposibles, pienso: ¿De verdad alguien se atreve a decir que
son “el sexo débil”?

En mi caso, las carreras no han sido muchas. Pocos desfiles y casi todos de
amigos, con lo cual confieso que no he llegado a cansarme… No obstante,
si tuviese que asistir sólo a uno, sin duda, elegiría el de los Alvarno.
La crónica del desfile la publicaron ayer mis compañeras de moda, así que
“a estas alturas” pocos detalles de la colección se os habrán escapado. Por
eso, me gustaría contaros todo lo que no se vio “a priori” y hace únicos a
estos diseñadores.

Para empezar; los escenarios de sus desfiles. Siempre son naturales, fuera
de recintos feriales. Esta temporada, la entrada del desfile ya avisaba:
Skyline y líneas futuristas.

Así que esta pareja de diseñadores nos citó en la planta 49 de la Torre de
Cristal, al norte de Madrid. Una “habitación con vistas” a la que se accedía
directamente desde un ascensor.


Las luces de un Madrid nocturno, envolvieron una colección futurista de
blancos, negros, rojos y detalles metálicos.

Creaciones lucidas por modelos que pisaban fuerte gracias a la primera
colaboración de Manolo Blahnik con una firma española. Os gusta la foto
de los zapatos qué me ha regalado mi amigo, el fotógrafo y diseñador, Eric
Gallais? A mi me encanta y creo que va ir directa a alguna de las paredes
de casa.

Tras el desfile, vino y quesos de todo tipo a 250 metros de altura!! Y lo
mejor de postre: bombones de chocolate, cubiertos de chocolate blanco y
oro!! El sueño de cualquier Chocólico, vamos! Jajajaja!

Y claro, así sonrío en la foto pese a lo difícil del ángulo! Quería “sacar”
parte del jardín vertical de la Torre (escenario del cocktail) y presentaros a
mis amigos Edu Yanes ('DEC', A3) y Pati Gallo ('Vaya Casas', A3, La sexta).
Son tan divertidos, como buenos compañeros y creo que me aguantan
desde hace más de 12 años!

A Álvaro Castejón y Arnaud Maillard, los conozco hace menos, pero
tampoco puedo ser objetivo con ellos. Los admiraba incluso antes de que
nos presentasen. Me gusta cómo cuidan cada detalle con el que envuelven
la colección: escenario, comida, música… y sobre todo cada una de sus
prendas.
Antes del desfile, me tocó coser un botón de mi americana. Tarde media
vida y el resultado fue horrible. Desde entonces, veo con otros ojos el
trabajo que cada seis meses presentan mis amigos. No es fácil aunque lo
parezca, quizá por eso cuando uno lo ve, piensa: “de Alvarno al cielo”.