Hace mucho, mucho tiempo, cuando el 'skyline' no eran mas que pirámides,
una luz se encendió en el cielo. Una luz que bien podría ser de
Tiffany&Co. Sus destellos fueron tan especiales que su estela llamó
la atención de tres grandes astrónomos y Reyes de reinos lejanos.
Decidieron preparar sus monturas, reunir sus séquitos e irse en busca
de esa estrella que les había encandilado... Seguro que esta historia
os suena, ¿verdad?

El día de Reyes es el punto y final de las fiestas navideñas, un día
muy especial en el que los verdaderos protagonistas son los más pequeños.
Adiós a los comidas familiares, a las cenas con los amigos, a compras y
excesos. Y qué mejor forma de celebrar este día que con un buen Roscón
de Reyes.

Ese bollo tan delicioso con aroma a agua de azahar, azúcar
roca, frutas escarchadas y, lo mejor de todo, ¡el haba y la sorpresa!
¿Cómo es ese momento de tensión en el reparto del roscón? Todo
el mundo pendiente de quién se convierte en el "rey" del día, y quién
es el pobre al que le toca "pagar el plato".

Y es que hay ocasiones, amig@s, en que el carácter innovador debe
permanecer dormido y hay que respetar y disfrutar de las tradiciones. Sin duda
el mejor desayuno del año: café, chocolate, té, lo que queráis, pero
siempre calentito y nunca sin ¡roscón!

¡Feliz Año Nuevo!