¡Buenos días! Hay días en los que, sin saber por qué, a uno le apetecen cosas distintas, fruta, pescado, salsas...en fin, antojos y locuras que dificilmente son combinables entre sí. ¿No os habíais fijado en que la indecisión no solo forma parte de la moda? Hoy solucionamos el "qué comemos" (en lugar del "qué me pongo") con un tartar de salmón.
Es fácil y muy muy muy resultón.
Ingredientes: salmón (rico y nutritivo), aguacate (nos declaramos hiper fans), clara de huevo cocida (proteína pura y dura), cebolla morada (ideal para dar un toque sofisticado) aceite de oliva (súper nuestro), mostaza en grano, orégano, romero y remolacha deshidratada (detalles que realzan los sabores).
Empecemos por lo más difícil: el pescado. No sabemos por qué, pero en verano disminuyen las ganas de incarle el diente a este producto (sí que sabemos el por qué de esta inapetencia, pero es más elegante no mencionarlo). Pese a ello, si lo compramos fresquito y lo comemos en el día sacaremos muchos beneficios. Tomad nota: uno, saldremos de casa; dos, aprovechamos para no ir solos y ya podemos alargar el paseo tomando el vermú, y tres, sorprenderemos gratamente con lo que prepararemos. ¡Presta atención!
En el verano el color es fundamental y solo este pez tiene su propio color asignado, el "salmón", tendencia veraniega donde las haya. Así que no se diga más , nos lo llevamos. Llegamos a casa, abrimos la bolsita, sacamos el pescado y le quitamos la piel.
"Qué pereza encender ahora el fuego -pensáis-, como si limpiar el salmón no hubiera sido nada". Deseo concedido: nos lo comeremos en frío. Haz daditos con él, luego pica la cebolla y la clara de huevo, mezcla todo y aliña al gusto. ¡Verás qué rico!

Sabemos que la pinta en el plato es mejorable, asi que...¡tranquilidad! Coge una copa de cava, helado o similar. Cuando no mire un vecino llevate una hoja de su planta más bonita, lávala y deja que tu imaginación haga el resto.
En cuanto a cómo vestir la mesa te aconsejamos jugar con los colores. Contrasta el salmón con un amarillo o verde potente, pues son tonos que potencian los sentidos y aportan frescura. Para decorar, unos palillos chinos te harán quedar de lo más cosmopolita y si te atreves olvida el tenedor y ¡lánzate a por ellos!