El bluf del porno para mamás

Cincuenta sombras de Grey, de E.L.James

Antes que nada, os advierto: el artículo desvela algunos pasajes de la novela a la que se hace referencia.

“¿Cómo puede ser alguien tan guapo y aun así ser legal?” ¿De dónde diríais que procede frase tan ñoña? Tres opciones: a) De una serie sobre un instituto americano, de ésas de mucha risa enlatada y cuya acción se desarrolla en su gran mayoría frente unas taquillas repletas de pegatinas. b) Del tuit de una quinceañera. Se apoda @ZuperNena15 y las redes sociales se han convertido en el escenario ‘sonrojante’ de su edad del pavo c) Del libro del que todo el mundo habla.

Toda esta parafernalia era solo un recurso para llevaros de cabeza a la opción ‘c’. ¿Todo el mundo? Un poco pretencioso, ¿no?, al menos para exhibir la frase en la portada de una novela de dudosa calidad literaria.

El mamotreto de tumbona de este verano viene precedido de una campaña de marketing que debería estudiarse en las universidades. Porque ’Cincuenta sombras de Grey’ es un bluf, pero empaquetado y vendido a millones en todo el mundo como una sensación editorial y hasta sensorial que no nos podemos perder. Lo de la trilogía de novela negra ya se agotó con ‘Millenium’, por lo que ahora tocaba explorar otros territorios y había que hacerlo bien. A alguien, todo un genio, sí señor, se le ocurrió promocionar el engendro con el gancho de ‘porno para mamás’, una expresión de esas que hacen corrillo aunque tan solo sea por el morbo de ver de qué va la cosa. A saber: manida relación a lo ‘Love Story’ con brochazos gruesos de sadomasoquismo nivel señorita Pepis. Porque, claro está, se trata de escandalizar, pero lo justito, que al fin y al cabo todos tenemos mamás.

Para su mojigata autora, E. L. James –su verdadero nombre es Erika Leonard James, pero puso las iniciales para proteger a sus dos hijos de una madre que escribe novela erótica (¿se habrán enterado ya?)-, su obra es tan solo un reflejo de las fantasías de sumisión de las mujeres. Como sobre fantasías no hay nada escrito, hasta ahí, vale. Pero, sorprenden los argumentos que esta productora de televisión, impactada por la saga ‘Crepúsculo’ (ay, cuánto daño, por favor, y cuántas similitudes), da sobre el morbo que el sadomasoquismo despierta en muchas féminas. En su opinión, el tirón de la novela radica en que estamos tan hartas de organizar facturas, la casa, la educación de nuestros hijos y el armario de nuestros maridos que, en ocasiones, nos apetece pensar que otra persona “se encarga de dirigir nuestra vida”. ¿Que no quieres machismo? Pues toma dos tazas.

Pero lo que indigna de la historia no son precisamente las escenas de sexo, aburridas a más no poder, sino el trasfondo. La relación de sumisión entre la gazmoña Anastasia Steele y el artificioso Christian Grey no se limita a la cama sino que va más allá. Ella, joven e insegura, cae rendida en los fornidos brazos de un hombre joven, atractivo y rico, pero con un pasado oscuro (topicazo), que la agasaja con regalos indecentemente caros. Y mientras, ella suspira por las esquinas, llena de dudas y repitiendo hasta la saciedad lo guapo-guapísimo-guapérrimo que es; lo bien que huele o lo increíblemente sexy que le quedan los pantalones sobre las caderas y las camisas blancas sobre su pecho-lobo. No, no exagero. El libro tiene cuatro o cinco clichés repetidos hasta estomagar. Uno es esa descripción continua del poderoso atractivo masculino encarnado en un macho alfa con la cuenta a rebosar (él justifica una y otra vez sus regalos desmedidos con un “me lo gasto porque puedo”) que provoca el embobamiento de la jovencita virginal. Otro son los castigos con los que él –uf, tipo duro- la amenaza hasta el aburrimiento si se muerde el labio o pone los ojos en blanco.

Sin duda (¿lo dudáis?) habrá película con escenas pseudoescandalosas y, cómo no, la autora se atreverá con una precuela, secuela o lo que cuele con tal de hacer caja con un fenómeno editorial con ínfulas de manual para la liberación femenina y que no es más que una vergonzosa lecturita de manidos estereotipos. En conclusión, un mal sucedáneo de Corín Tellado en versión ‘hot’.

Autoras En femenino

Somos nueve mujeres, periodistas, con ganas de reflexionar y compartir muchas otras cosas que nos suceden, nos preocupan o nos interesan. Te invitamos a participar de esta conversación. De esta lado estamos: Itsaso Álvarez, Leticia Álvarez, Ana Barreales, Elena de Miguel, Lalia González-Santiago, Celia Herrera, Rocío Mendoza, Laura Pintos y Sònia Valiente.

+info
Autoras
  • Itsaso Álvarez

    Periodista de El Correo

    @colombamujeres
    Itsaso Álvarez
  • Leticia Álvarez

    Jefa de Local de El Comercio, premio Ortega y Gasset de Periodismo

    Leticia Álvarez
  • Ana Barreales

    Redactora jefe de Sur.es

    @anabarreales
    Ana Barrales
  • Elena de Miguel

    Directora Innovación Editorial Medios Regionales de Vocento

    @Elena_de_Miguel
    Elena de Miguel
  • Lalia González-Santiago

    Ex directora de La Voz y actual adjunta al director editorial de Vocento en Andalucia. Blog el Rayo Verde

    Laila González-Santiago
  • Celia Herrera

    Jefa de Información de Hoy.es

    @HOY_Cherrera
    Celia Herrera
  • Rocío Mendoza

    Coordinadora editorial Medios Regionales de Vocento

    @RocioMendozza
    Rocío Mendoza
  • Laura Pintos

    Jefa de Producto Mujerhoy.com

    @credula
    Laura Pintos
  • Sònia Valiente

    Escritora, presentadora y columnnista de Las Provincias

    @soniavaliente_
    Sonia Valiente
Publicidad
Publicidad