Los Juegos Olímpicos de Londres van a pasar a la historia, desde antes de su inicio incluso, por la presencia de mujeres. Por primera vez hay chicas en todas las delegaciones. Eso, a estas alturas del siglo XXI y con nuestra mirada occidental, o eurocéntrica, puede parece una insignificancia, pero no lo es: mucho ha costado, por ejemplo, que en la feudal Arabia Saudí se incorporara la presencia femenina, pero se ha conseguido. Las vimos en el desfile inaugural, muchas con hiyab, pero ahí, sonrientes, dispuesta a competir y convertidas en verdaderas pioneras, en pie de igualdad con los compañeros. A mí, la verdad, me pareció un momentazo.
En olimpismo tampoco las cosas han sido fáciles para las mujeres. Por lo que sé, en 1896 se prohibió la participación femenina. Ahora se han incorporado también algunas disciplinas, como el boxeo femenino, que estaban vedadas. Aunque haya aún pruebas descompensadas, como el piragüismo, en otras se avanza, como en ciclismo en pista, que tendrá el mismo número de pruebas para ellas y para ellos.
Algunas curiosidades: este año vuelven los dobles mixtos de tenis, que no eran olímpicos desde 1924. También hay pruebas mixtas en bádminton e hípica. En total, de 302 pruebas que repartirán medallas en Londres, 161 serán masculinas, 131 femeninas y diez mixtas.
En algunas no habrá muchachos: la natación sincronizada y la gimnasia rítmica. Aunque hay chicos que las practican, son tan pocos que no dan para una competición.
Todo ello debe ser escrito, contado, publicitado: porque revela un avance en el mundo en general, y en el de las mujeres en particular, y por ver si se traslada a otros deportes base donde las chicas siguen viéndose privada de progresar, aquí y ahora. Recordaréis que hay niñas que a los 14 años se les impide seguir jugando al fútbol, sin que la federación española actúe para remediarlo.