Desde finales de diciembre, las mujeres de Suazilandia se arriesgan a ser detenidas si deciden vestir minifalda o prendas que expongan su vientre porque así vestidas provocan a los violadores. La policía de este país africano no pierde ocasión de hacer cumplir una ley del año 1889 que prohíbe el uso de ropa “inmoral” si recibe una denuncia al respecto. Eso sí, la restrictiva legislación sobre la forma de vestir no se aplica con los vestidos tradicionales (por decirlo de alguna manera, porque van desnudas de cintura para arriba) que llevan las mujeres en la danza anual del junco, en la que el monarca puede elegir a una nueva esposa.
Aunque no he sido bendecida con unas piernas largas y eso no significa que no pueda llevar minifalda, no viajaré a Suazilandia ni en sueños. Pero no hace falta irse muy lejos para encontrar una tontería legal similar. En la localidad costera Castellammare di Stabia de Nápoles, se castiga el uso de ropa demasiado sucinta (‘troppo succinta’) con multas de 25 a 500 euros. Por ello se entiende las faldas demasiado cortas, los vestidos o camisas que muestren el sujetador o los pantalones de cintura baja. La moda, vamos.
Los hay para todos los gustos. Creo recordar haber leído en un digital que un parque de atracciones China ofrecía en verano sus entradas a mitad de precio a las mujeres que llevaran faldas de menos de 38 centímetros de largo. Había una campaña publicitaria y todo, algo así como ‘Amemos la minifalda’, que animaba a las visitantes a mostrar pierna. A la entrada del parque, varias chicas medían las faldas a las visitantes mientras éstas esperaban turno en fila. Confieso que, intrigada, he repasado en mi armario la largura de mis faldas y me he percatado que soy de gustos más altos y, además, más bien de vestidos.
Creo que no hay nada más incómodo que una mini que no te permita moverte con tranquilidad. Esto me recuerda a esa malévola pregunta que se oye de tanto en cuanto. ¿Minifalda, hasta qué edad? (La misma pregunta se suele hacer referida a los bikinis y a los tacones altos). Pues hasta la que se quiera, digo yo. ¿Por qué va a ser sólo para adolescentes? Se dice que en tiempos de crisis aumentan las ventas de pintalabios y también que las minifaldas proliferan a medida que la economía se resiente. Confianza y optimismo en momentos grises, di que sí.