En la mayoría de las familias donde hay dos automóviles, el de la mujer suele ser el pequeño o el viejo. Total, "a ella le da igual o le gusta" .¿Me equivoco?
Quizá es que las mujeres tenemos menos dinero que los hombres para poder comprar un coche, o bien simplemente los vehículos no forman parte de nuestras prioridades.
Menos mal que seguimos conduciendo (cada día más, hoy por hoy el censo de conductores en España está en 15 millones de varones con permiso de conducir frente a diez millones de mujeres), indiferentes a este tipo de opiniones.
A lo que voy es a desmontar el tópico todavía vigente, ese que dice que las mujeres al volante somos un peligro y ese que en Youtube llena páginas y páginas de vídeos humillantes bajo el epígrafe ‘Top 10 de mujeres al volante’ y otros parecidos. Y no lo digo yo. Los datos que ofrecen periódicamente la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa) y la Dirección General de Tráfico (DGT) permiten afirmar sin dilación que las mujeres somos, por lo general, mejores conductoras que los hombres y nos vemos envueltas en menos accidentes de tráfico, tanto mortales como sin resultado de muerte.
El último Anuario Estadístico de Accidentes de 2009 recoge que 33.694 conductoras estuvieron implicadas en siniestros con víctimas, frente a los 114.550 conductores involucrados en percances de esta gravedad.
Respetamos más los semáforos y los límites de seguridad, usamos con mayor frecuencia el cinturón de seguridad, hablamos por el móvil durante la conducción con una frecuencia muy inferior a ellos (todavía se puede mejorar), estamos de acuerdo en la reducción a 0 de la tasa de alcohol permitida en sangre y usamos medidas de prevención ante el posible deslumbramiento. Además, y siempre según Unespa y la DGT, tenemos mayor percepción del riesgo.
Sí, tardamos 20 segundos más en aparcar, pero somos más precavidas. Y sí, podemos conducir menos kilómetros, pero proporcionalmente las conductoras tenemos menos denuncias y nos restan menos puntos del carné.
¡Qué grandes!