Seguimos todavía en la España reprimida del posdestape. El revuelo organizado por la difusión de un vídeo privado de una concejala de Los Yébenes masturbándose demuestra que en madurez sexual estamos casi peor que en el informe PISA. Muchos de los comentarios jocosos sobre el tema que se publican en las redes sociales indican que hay muy poco respeto por la privacidad y muchos tabúes en materia sexual.
No sé si la sorpresa se produce porque es mujer y se masturba, porque es concejala, porque es atractiva, porque está casada y tiene dos hijos o por todo al mismo tiempo. Incluso he oído a quien considera una especie de ‘agravante’ que sea maestra de infantil. Menudo escándalo: las maestras de infantil practican sexo. ¿Qué pensaban que hacían en sus ratos libres? ¿Ver los episodios atrasados de Bob Esponja o Caillou?
Más sorprendente me parece que aún haya mujeres que confiesen que nunca han disfrutado con el sexo o que no están seguras de si han tenido un orgasmo. ¿Cómo que no saben? Pues si no se han enterado la respuesta está clarísima. Y todavía habrá quien crea que no hace falta educación sexual.
Es verdad que Olvido Hormigos también ha recibido muchos apoyos en las redes sociales, pero una cosa es lo que se dice públicamente y otra los codazos, las miraditas, los cuchicheos, los comentarios a su familia y la presión de saber que su intimidad está expuesta a los ojos de cualquiera, precisamente en esas mismas redes.
El asunto ha sido la estrella de todas las tertulias. De hecho, apostaría algo a que en muchos trabajos, después de los buenos días, lo siguiente ha sido: ¿Has visto lo de la concejala?
Claro que también los hay que la apoyan y hacen un absoluto ridículo pretendiendo convertir esto en un asunto político. Menuda patochada.
Si finalmente se confirma que el vídeo se ha difundido desde el correo electrónico de la alcaldía, tal y como Olvido Hormigos ha denunciado, no sería una cuestión de rivalidad política, ni de que el alcalde sea del PP, será puro morbo. Y eso no tiene las siglas de ningún partido.
Quienes se han ensañado con ella son todos aquellos que han contribuido a que esas imágenes se difundan.
Hay quien la culpabiliza por haberse grabado en vídeo y justifica en cierta medida lo que le está pasando porque ha jugado con fuego. Probablemente no ha guardado su móvil bajo llave, pero eso no justifica de ninguna manera que se hayan difundido esas imágenes que son un violación brutal de su privacidad. Es como defender que una mujer se merece ser violada porque se pone una minifalda. Pues, no. Olvido no se lo ha buscado.