Japón es un país de costumbres curiosas. Lo había visto en alguna que otra serie de televisión, en anuncios televisivos, quizás también alguna vez, pero siempre pensé que era eso, cosas de película. Igual me desayuno tarde…
De desayunos va el tema, o de un banquete más bien. Del llamado ‘Nyotaimori’, algo así como “el arte del cuerpo femenino”, esa práctica que consiste en comer el sushi que se ha dispuesto sobre el cuerpo de una mujer desnuda. Visualicemos: la mujer tumbada boca arriba o boca abajo como Dios la trajo al mundo y cuasi cubierta por esos manjares coloridos de la cocina japonesa. Sushi y sashimi, básicamente, y otros preparados.
No termina aquí la cosa. Imaginen a varias personas alrededor (hombres y mujeres) provistas de sus palillos cogiendo la comida con cuidado de no pellizcar a la chica. La de no pellizcar es una de las normas que hay que seguir, además de no poder hablar con la modelo ni emitir comentarios o gestos inapropiados.
Al parecer, esta tradición se basa en la idea de que el sushi está hecho para complacer la vista al igual que el paladar y se mantiene en muy pocos restaurantes japoneses.
Para quien se esté preguntando si hay mujeres con derecho a deleitarse mientras lo comen encima de un hombre haciendo de plato, sí, las hay. Esto no se hace exclusivamente sobre mujeres, también se utilizan modelos hombres, pero el nombre recibe una ligera variación (Nantaimori).
Y cualquiera no sirve. Antes de convertirse en bandeja viviente, la persona es entrenada para permanecer tumbada durante horas sin moverse. Debe ser capaz de tolerar la exposición prolongada a la comida fría. Antes de servirse los alimentos, el o la modelo deben tomar un baño usando un jabón especial sin aroma y presentarse completamente depilados.
Denigrante, pensarán unos. Un goce para intensificar los sentidos, opinarán otros. Exótico y poco convencional, desde luego. Y no hay que fregar platos. A mí el sushi me encanta, pero así se me atraganta.