Querida Kate,
No me incluyo dentro del club de mentes escandalizadas por haber visto tus pechos desnudos en las fotos de una revista francesa de 'cotilleos', que aprovechó tus vacaciones para hacer su agosto. A estas alturas, la exhibición de caprichos de la naturaleza -o de la cirugía- es tal en cualquier playa del mundo, que mis recatados ojos están más que muertos de espanto.
Los míos y, creo, que los de cualquiera. Cierto es que anatómicamente no te diferencias casi nada del resto de las mortales. De hecho, te muestras como una más, liberándote del siempre incómodo bikini, para que el factor 50 de protección solar sea la única barrera que separe tu intimidad del resto del mundo.
Pero al verte retratada, sin embargo, no has podido reaccionar como una más y ya has enviado un comunicado para expresar tu repulsa ante la publicación, al que adjuntas una demanda por violación de la intimidad. ¿Acaso los pechos de una princesa, de la princesa Kate Midelton nada menos, pueden ser portada de una revista de cotilleos?
La directora de la publicación opina, por supuesto, que sí. Se escuda en que son fotografías inocentes, nada degradantes, como las de cualquier pareja tomando el sol durante un romántico descanso. Para ella, estas imágenes resultan normales en los tiempos que corren. Para ella es como si tú te hubieses escandalizado ayer cuando las aborígenes de las Islas Solomon te hicieron una recepción oficial con sus virtudes al viento.
Pero tanto la directora de la publicación como tú (como todos), sois (somos) más que conscientes de que tu delantera no es la de cualquiera. Si no, no las hubiesen publicado con la certeza de hacer mucho más dinero con ellas que con la multa que tendrán que pagar si es que los tribunales galos condenan a la publicación. Es una de las máximas del periodismo, sea del color que sea: la relevancia del protagonista del hecho es directamente proporcional a la relevancia del mismo.
Podemos autoflagelarnos diciendo que pecamos de mojigatos o de hipócritas. O llevarnos las manos a la cabeza al ver cómo se le falta el respeto a un miembro de la realeza. Pero, lejos de tu sensación de "escándalo" y, en el otro extremo, de la de "normalidad" que expresa la revista gala, yo me paro en un debate intermedio: ¿Puede hacer 'topless' una princesa?
Sinceramente Kate, quien quiere proteger su intimidad sabe cómo hacerlo. La villa en la que estabas era privada, de acuerdo. Pero era visible desde la carretera y un profesional de la fotografía podía retratar su punto de vista. Así lo hizo, de hecho. Quizá cuando uno se sabe diferente por su condición tiene también que aprender a actuar como tal. Es injusto, pero hay tantas injusticias en el mundo que sí que llenan de indignación que la tuya resulta ridícula.
Desde mi humilde punto de vista, no entiendo la necesidad imperiosa de broncearse la delantera y correr el riesgo de ser fotografiada. Claro que tienes derecho a la intimidad. Pero ésta no parecere estar al sol de la terraza de una villa de vacaciones.
Me pregunto si alguna vez nuestra princesa, Letizia, o nuestra reina, Sofía, han tenido la necesidad de librarse las marcas del traje de baño. Pero estoy segura de que si la han tenido, han sabido cómo hacerlo para no exponerse. Cuando se es Catalina de Cambridge no se puede olvidar para, solo de vez en cuando, ser Kate.
Es cuestión de, como dicen los franceses, 'savoir faire'.
Se despide ojiplática, @RocioMendozza