La traición última

Odia reconocerlo, pero su madre siempre tiene razón. Es de otra generación. De la posguerra. Luchadora, desconfiada, superviviente por tanto. No es que piense que todo el mundo es malo ni mucho menos, pero es de las que cuando quiere hamburguesas, elige las piezas de carne por separado en la carnicería y exige que se la piquen delante de ella. Cosa que la exaspera.

Y así con todo. Es cauta, observa y espera. Y no como ella que se pasea por ahí confiando en la bondad de los conocidos. Y así le luce el pelo. Y le duele. Le duele que la vida le confirme sus peores sospechas una y otra vez. No, no se refiere a que, ahora mismo, no puede confiar en ninguno, absolutamente ninguno, de todos los estamentos que le enseñaron a respetar desde niña.

En toda esta debacle moral solo ha habido algo que se ha mantenido incólume: la creencia, la devoción por el dinero, el respeto hacia el sacrosanto consumo. Supone que tenemos lo que merecemos. Somos antes consumidores que ciudadanos. Hay una máxima en publicidad que dice que los fabricantes producen productos y los consumidores compran conceptos. Somos lo que comemos, lo que compramos. La imagen que queremos proyectar a través del consumo. Y compramos calidad, belleza, depende del día, pero siempre compramos confianza. La confianza es material sensible, algo muy delicado de restablecer porque es la reputación de una marca. Su buen nombre es todo lo que tiene. Sobre todo si se dedica al sector de la alimentación. En tiempos de crisis, todo vale para ganarse el corazón del consumidor y muchos apuestan por una política de Responsabilidad Social Corporativa de juguete, de andar por casa. Si nos compra, daremos unos cuantos céntimos a los negritos pobres, a los negritos buenos.

Pero ¿qué ocurre cuando una gran marca miente? ¿Cuando los análisis de ADN arrojan que ciertos preparados contienen trazas de carne de caballo que no debieran estar ahí? Parece ser que es una práctica extendida en el sector. Saltó la liebre en Irlanda con el caso del relleno de lasañas de un proveedor rumano, después las hamburguesas de un conocido supermercado español. Ahora se confirma cuando un gigante mundial retira de España e Italia sus ravioles y tortellini por sus picadillos sospechosos. La OCU mantiene que no hay peligro para el consumidor, solo faltaba, pero el engaño es imperdonable. El único consuelo es que la traición, aquí sí, se salda con unas disculpas públicas y una elegante retirada. Aunque sea de pasta fresca. Algo es algo.

Autoras En femenino

Somos nueve mujeres, periodistas, con ganas de reflexionar y compartir muchas otras cosas que nos suceden, nos preocupan o nos interesan. Te invitamos a participar de esta conversación. De esta lado estamos: Itsaso Álvarez, Leticia Álvarez, Ana Barreales, Elena de Miguel, Lalia González-Santiago, Celia Herrera, Rocío Mendoza, Laura Pintos y Sònia Valiente.

+info
Autoras
  • Itsaso Álvarez

    Periodista de El Correo

    @colombamujeres
    Itsaso Álvarez
  • Leticia Álvarez

    Jefa de Local de El Comercio, premio Ortega y Gasset de Periodismo

    Leticia Álvarez
  • Ana Barreales

    Redactora jefe de Sur.es

    @anabarreales
    Ana Barrales
  • Elena de Miguel

    Directora Innovación Editorial Medios Regionales de Vocento

    @Elena_de_Miguel
    Elena de Miguel
  • Lalia González-Santiago

    Ex directora de La Voz y actual adjunta al director editorial de Vocento en Andalucia. Blog el Rayo Verde

    Laila González-Santiago
  • Celia Herrera

    Jefa de Información de Hoy.es

    @HOY_Cherrera
    Celia Herrera
  • Rocío Mendoza

    Coordinadora editorial Medios Regionales de Vocento

    @RocioMendozza
    Rocío Mendoza
  • Laura Pintos

    Jefa de Producto Mujerhoy.com

    @credula
    Laura Pintos
  • Sònia Valiente

    Escritora, presentadora y columnnista de Las Provincias

    @soniavaliente_
    Sonia Valiente
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad