Amores perros

  • Hoy La Espía nos presenta al nuevo miembro de su familia: Baloo. Ella y su pareja han adoptado a este cachorrito de cuatro meses que había sido abandonado. 

Aunque nunca quise hacer de este espacio un egoblog (por mucho que de vez en cuando se cuele aquí alguna que otra batallita), hoy os quiero contar algo muy personal. Esta mañana, mi chico y yo hemos ampliado la familia adoptando un perro. Os lo presento: se llama Baloo (hasta esta mañana era Cisco), tiene cuatro meses, es una mezcla por determinar (sospechamos que es un caniche con labrador) y es tranquilo, cariñoso, juguetón y… ¡Le encanta el agua! Con un poco de suerte, no crecerá demasiado (aunque eso me temo que es un misterio) y parece que solo tiene buenas pulgas, aunque el perro del vecino le tiene pelín mosqueado…



Baloo fue abandonado cuando apenas tenía unas semanas y fue rescatado por una asociación que se encarga de recoger perros callejeros, darles un hogar (aunque solo sea temporal), ponerles todas las vacunas necesarias, un microchip para tenerlos localizados y buscarles una familia que les pueda cuidar como ellos se merecen.

Lo nuestro con él ha sido un flechazo. Creo que mutuo. Por los lametones, digo. Ahora toca enseñarle todo. A no ladrar. A usar el jardín como W.C. en vez de la alfombra. A no subirse a la cama ni al sofá (por ahora no parece demasiado interesado y prefiere su cojín-cama). A ser educado con las visitas... De momento, como novatos que somos, estamos utilizando tutoriales de YouTube. Habrá que leer e informarse. De todos modos, espero mantener la cordura y no convertirme en una loca de los perros como la señora que nos ha asaltado con su interminable lista de consejos mientras elegíamos correa, pienso y hasta limpiador de moquetas para los momentos más escatológicos, que los habrá, claro.

En fin, que hoy no podía escribir sobre otra cosa. Hoy os quería presentar a Baloo.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.