Comic-Con, paraíso geek

  • San Diego se convierte en la capital del entretenimiento con 'Comic-Con', al convención del cómic más importante del mundo. Los amantes del género fantástico disfrutaran disfrazados de sus héroes de esta importante cita. Descubre más información de este evento leyendo el post de nuestra Espía. 

Ayer arrancó en San Diego, a dos horas y media de Los Ángeles, Comic-Con, la convención del cómic más famosa del mundo y una cita anual ineludible para los fans de la novela gráfica, la ciencia ficción, los videojuegos, la cultura pop y el universo friki (dicho sea con todo el cariño) en general.

Por problemas de agenda (yo, como los ministros) este año me he librado. Y digo librado porque aunque la experiencia es única e irrepetible, las muchedumbres que asolan San Diego estos días convierten la convención es una yincana agotadora para quienes tienes que trabajan en el mastodóntico Centro de Convenciones de San Diego. Asistir a Comic-Con es como hacer turismo en una capital europea en pleno agosto: la kilometrada a pie, el calor, las colas y las multitudes están garantizadas. Y si no, te devuelven el dinero.

Y es que, en realidad, Comic-Con son dos convenciones paralelas. Por un lado, está la cita original que lleva celebrándose desde 1970 y que convoca a los auténticos devotos del cómic que se disfrazan de todo el catálogo de superhéroes, personajes manga o soldados imperiales (estos últimos podrían formar un auténtico ejército si se lo propusieran), hacen cola para conseguir el autógrafo de Stan Lee y compañía y se pasan las horas muertas en los centenares de puestos para ojear el último número de su novela gráfica favorita o adquirir un joya vintage. La parafernalia es infinita. En una ocasión, alguien me encargó comprar una tostadora que imprimía en las rebanadas de pan la silueta del casco de Darth Vader (verídico). El programa de eventos de la convención es un tocho de más de cien páginas. Sirva eso de referencia para entender la cantidad de citas (entre firmas de autógrafos, proyecciones, charlas, paneles…) que forman parte de una convención que solo dura cuatro días. Las entradas, por supuesto, están agotadas desde hace meses.

La otra Comic-con es la que Hollywood se ha encargado de montar desde hace unos años aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Para los estudios la cita es perfecta para darles bombo a las películas de ciencia ficción que se estrenarán en los próximos meses, que las estrellas se den un baño de multitudes entre sus fans (aún recuerdo las colas y el fervor popular por ver a los chicos de Crepúsculo) y para estrenar los trailers más esperados del año. Eso suele ocurre en el Hall H, con capacidad para 6.500 personas y unas colas que ni en el Vaticano en Semana Santa.

Los platos fuertes de esta edición son una interminable lista de segundas partes ('Thor', 'Capitán América', 'Spiderman',  'Los juegos del hambre'…), un par de remakes, el de RoboCop y el de Godzilla, y la película de Alfonso Cuarón, Gravity, que según me cuentan quienes ya la han visto es estupenda. Se espera a Sandra Bullock y yo apuesto porque George Clooney, el otro prota, haga una aparición sorpresa. Es más, doblo la puesta a que saltará al ruedo vestido de astronauta. Sería lo suyo.

Las series de televisión también tienen su hueco. Y cada vez es más grande. Dexter, que presenta todos los años un panel, se despedirá este año de Comic-Con después de haber estrenado en junio su última temporada. Tampoco faltarán 'Breaking bad', 'Juego de tronos' o 'The walking dead'. J.J. Abrams aprovechará para estrenar el piloto de su última serie, Almost Human, que plantea un futuro donde seres humanos y androides deben convivir y Joss Whedon presentará su serie de superhéroes, Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D, la más esperada de la temporada que arranca en septiembre.

Solo repasar la lista me ha dejado sin aliento. Para asistir de cuerpo presente hay que entrenarse como si fueras a correr una maratón. Y yo, este año, estoy en baja forma. Lo dejo para el año que viene.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.