Una librería para el fin del mundo

  • Nuestra Espía no deja de sorprendernos con lugares cada vez más especiales, el post de hoy nos descubre la librería The Last Bookstore, todo un paraíso para los amantes de la lectura.

Con tanto libro electrónico, tableta y smartphone suelto, suele decirse que el libro de papel está en peligro de extinción. Pero puede que aún haya esperanza para ellos y también para nosotros, esos lectores que aún disfrutamos manoseando nuestras novelas. El otro día, paseando por el downtown de Los Ángeles, que por cierto está en pleno renacimiento, descubrí un lugar casi mitológico. Como cuando Indiana Jones se perdía en medio de la selva y se encontraba, sin comerlo ni beberlo, con un templo maldito, yo me di de morros con una librería que sería capaz de despertar la pasión por la lectura hasta en los analfabetos funcionales protagonistas de Jersey Shore.

The Last Bookstore, situada en el 453 de S Spring St., está emplazada en lo que era la antigua sucursal de un banco, de ahí sus altísimos techos y sus impresionantes columnas de mármol. De hecho, el edificio todavía conserva su caja fuerte. Tratándose de LA, donde todo es un gran decorado de cine, fui a tocar la puerta blindada esperando encontrarme con el sonido hueco del cartón piedra, pero me quedé alucinada al comprobar que era maciza. Muy maciza.

Pero lo mejor, está en la segunda planta: un laberinto de estanterías, con túneles hechos de libros y donde todos y cada uno de los títulos cuestan solo un dólar. Y hay más de 100.000. Eso sí, hay que tomárselo con paciencia, como si se tratara de la búsqueda del tesoro, porque no hay orden ni concierto aparente: ni alfabético ni cronológico ni temático. En algunos rincones, eso sí, la disposición es cromática.



Además, del laberinto literario, la segunda planta alberga varias galerías de arte, talleres de artistas locales, tiendas de objetos vintage y hasta un negocio de lanas en el que se puede aprender a hacer punto.



En realidad, The Last Book Store nació en un loft de downtown en 2005 y gracias a la pasión de su dueño, Josh Spencer, empezó a crecer hasta convertirse en la librería independiente más grande del sur de California. Por eso, es un punto de encuentro de bohemios y hipsters donde aparte de comprar libros, también puedes tratar de venderlos. Además, organizan pequeños conciertos, noches de micrófono abierto para cantautores y rapsodas, eventos de firmas de libros…



Si, haciendo gala de su nombre, está fuera la última librería sobre la faz de la tierra, al menos sería un gran lugar para tratar de sobrevivir al apocalipsis. Espero que tengan el búnker listo y bien surtido de víveres. Lo de los buenos libros, como al soldado el valor, se le supone.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

La espía
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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.